Secciones completas del registro pueden resultar invisibles para el usuario común

Mierda, lo que faltaba. Hoy me entero de que cualquier miserable creador de virus, troyanos, spyware y otras maldades cuenta con otro aliado oculto en nuestros ordenadores.
Resulta que el registro (otra de las "maravillas" producidas por esa casa de Redmond, de cuyo nombre no quiero acordarme) puede guardar entradas que, si son suficientemente largas, no aparecen con regedit ni regedt32. Por tanto cualquier indeseable puede colocarnos una de esas cadenas bajo la clave Run y, por mucho tiempo que perdamos analizando el registro en busca de maldades, nuestro sistema, al arrancar, ejecutará todo lo que de ella dependa sin siquiera pestañear.
Es decir, que regedit y regedt32 presentan un agujero de proporciones tan fabulosas que nos pueden colar por él un autobús...