Las autoridades norteamericanas han anunciado la incriminación de once sospechosos en el que consideran el mayor fraude de robo de identidad que ha afectado a ese país.

Según el Departamento de Justicia se trataría de una auténtica "conspiración internacional", ya que tres de los sospechosos son estadounidenses y el resto son ciudadanos de Estonia, Ucrania, Bielorrusia y China.

La acusación afirma que los sospechosos penetraban en redes inalámbricas de diferentes vecindades para obtener datos de tarjetas de crédito y débito, contraseñas, etc., información que luego ocultaban en servidores europeos y norteamericanos, antes de ponerla a la venta...

 

Referencia: