En el imaginario colectivo creo que la Inteligencia Británica es la que tiene más glamour, con esos relucientes Aston Martin, la minúscula Walter PPK en la sobaquera y esas aventuras maravillosas, en las que siempre hay chicas guapas dispuestas a todo por el guapo espía británico de turno. Desgraciadamente la realidad no tiene nada que ver con la ficción y los agentes secretos suelen ser más discretos y grises que el llamativo James Bond, pero si alguien quiere intentarlo, tiene una oportunidad de hacerlo.
El Servicio Secreto británico de su Majestad está buscando nuevos talentos y lo hace, a través de la agencia GCHQ, siglas que se corresponden a las palabras "Government Communications Headquarters" y que es el centro desde el que los agentes de inteligencia del Gobierno de su Majestad, la Reina de Inglaterra, se dedican a la inteligencia de señales o (SIGINT).
Para ello, han establecido un interesante reto criptográfico, que si lo resuelves, te proporcionará una contraseña que te permitirá acceder a la página con la información sobre la oferta de trabajo. La idea es obtener buenos especialistas en ciberseguridad...
Somerton Beach, Australia. Invierno de 1948. Aparece el cadáver de un hombre, sentado en la playa y recostado contra las rocas. No existe ninguna identificación; ni siquiera etiquetas en sus ropas. La única pista, un trozo de papel en uno de sus bolsillos donde se lee Taman Shud. Esa pista conduce a los investigadores de la policía a un ejemplar concreto de