Hoy mismo leí lo que sigue, extractado de un artículo de Fernando A. Navarro para El Diario Médico:

Las palabras palindrómicas, auténticos prodigios de simetría que igual pueden leerse al derecho que al revés, son las niñas mimadas de cualquier aficionado a los juegos de palabras. Pero destacan también por una rareza: una lengua tan rica como la española, tiene apenas unas pocas decenas de voces palindrómicas (...) pero aquí, como en otras muchas categorías ludolingüísticas, vencen claramente las lenguas aglutinantes, como el finlandés, que permite crear palíndromos de 19 letras (saippuakivikauppias, vendedor de esteatita) o el holandés, que permite crear palíndromos de 23 letras (koortsmeetsysteemstrook, raya del termómetro)...

Y para terminar, una última curiosidad. Los psiquiatras, que han acuñado nombres griegos para todas las fobias habidas y por haber, tienen también uno para designar el miedo enfermizo a los palíndromos: aibofobia, claro está, que es en sí mismo un hermoso palíndromo de nueve letras (o de once, si lo escribimos en lenguas como el inglés o el francés, que mantienen la ph etimológica: aibohphobia).

Me ha parecido curioso. ¿Conocéis vosotros más curiosidades palindrómicas?