Lo prometido es deuda, así que crucé los dedos y arriesgué mi flamante instalación de Windows 7 beta tratando de añadirle OpenOffice, la bestia negra para la suite ofimática de Microsoft.

 

 

Aunque los agoreros se temían lo peor, el resultado no ha podido ser más favorable. Ni una queja; Windows 7 se ha tragado OpenOffice sin rechistar y la suite libre funciona de cine y -al menos de momento- sin ningún cuelgue o queja... como el resto de este sistema operativo, que es una beta más estable que muchas versiones definitivas del mismo fabricante.

A las siguientes pruebas de imagen me remito...

 

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