Rajoy invita a Gates. Pues vaya; como el registrador de la propiedad resulte seducido por el espabilado monopolista reconvertido a filántropo, no habrá crisis que sirva como excusa para no comprar unos cuantos miles de licencias más.
A mí me produce la misma inquietud que cuando los agresivos vendedores de cualquier editorial anuncian que visitarán a tu abuelita para "regalarle" enciclopedias.
