¡Oh, Kriptópolis, ciudad oculta mil veces derruida y otras tantas renacida de tus propios escombros! Así asistamos hoy a tu encarnación definitiva, y nadie ose de nuevo, desde la ignorancia o el miedo, derribar en vano las murallas que tanto costó edificar.

Como cualquiera puede imaginarse, en los casi ocho años de existencia de Kriptópolis ha habido de todo, pero lo ocurrido hace dos años resultó especialmente duro. Circunstancias totalmente ajenas a nuestra voluntad -y de sobra conocidas- aconsejaron la adopción de ciertas medidas de autoprotección radicales. Entre ellas, la disolución de una activa comunidad de usuarios, cifrada entonces en los 17.000 usuarios registrados de nuestro web y los 45.000 suscriptores de nuestra lista de correo o boletín. Como lógica consecuencia (que a casi nadie habrá pasado desapercibida) la situación de Kriptópolis durante estos dos últimos años bien podría definirse como de "hibernación"...