Hasta ahora estaban todos identificados pero, al parecer, tan clandestina y secreta era su tarjeta de presentación que costaba creer de verdad que su portador fuese, en efecto, un espía del Reino de España y no un farsante con ínfulas de agente 007.

El Ministerio de la Presidencia, del que depende la inteligencia española, acaba de publicar en el BOE los detalles de la nueva tarjeta identificativa, así como de la placa que portarán todos aquellos miembros del centro que, por sus funciones, tengan la condición de agente de la autoridad.