La versión más reciente (8.01) del navegador Opera se ha mostrado inmune al último bug en el manejo de JavaScript que afecta a todos los navegadores más populares, incluyendo Internet Explorer e incluso las versiones aún preliminares de Firefox (1.0.5 y 1.1).

Aunque el bug ha sido calificado como "menos critico" lo cierto es que cualquier enlace (contenido en un e-mail, por ejemplo) puede llevar a un sitio malicioso; desde ahí el usuario puede acceder a un sitio (el de su banca electrónica, por ejemplo) y ver emerger una ventana donde se le pide su contraseña. Como la ventana no muestra el origen, el usuario puede creer que éste es el sitio legítimo, cuando en realidad proviene del malicioso. Es decir, spoofing y phishing en un sola jugada...

Hoy por hoy, Opera 8.01 parece el único navegador de cierta popularidad que sitúa a sus usuarios a salvo de esta contingencia, por cuanto sí muestra en la propia ventana emergente la URL de procedencia de la misma, como puede comprobarse en la imagen que acompañamos: