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Se abre la veda contra la difusión de 'ebooks' sin ánimo de lucro
Para quien aún no lo conozca, Papyre.co.cc es un sitio colaborativo cuyos usuarios formatean todo tipo de libros para convertirlos a formato electrónico fb2 y ponerlos allí a libre disposición de la comunidad.
Pues bien; en fecha reciente, coincidiendo con el primer aniversario del sitio, su responsable ha informado de la recepción de un correo donde una famosa editorial le amenaza con emprender acciones legales en su contra si no retira de dicha página las obras cuyos derechos a ella pertenecen.
El responsable de Papyre.co.cc alega -entre otras cosas- en su respuesta que la total ausencia de ánimo de lucro en su actividad, así como la inexistente comercialización de esos libros en formato fb2, unidos -además- al hecho de que ni siquiera es español ni reside en España, le inducen a desestimar la solicitud de la editorial.
Adicionalmente, el webmaster de Papyre.co.cc afirma que las imágenes que acompañan a la misiva son capturas de pantalla de Scribd, y no de su sitio web.
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Los usuarios roban libros y los ponen a disposición de la comunidad de complices. Que bonito! Así los asquerosos autores y sus esbirros las editoriales no podrán seguir con su repugnante negocio.
Los autores que reciten en teatros y las editoriales que se mueran de hambre. Parecía que con los libros se podía organizar para que el transito a digital no fuera el fin de la cultura pero este señor ya ha tomado la delantera.
Si yo tuviera una editorial, antes de arruinarme me dedicaría a hacerle DDos hasta que lo echaran de su ISP. Solo por poderme reir cuando estuviera en la cola del paro.
No has puesto [IRONIC] y [/IRONIC] antes y después de tu comentario.
Ten más cuidado porque alguien puede equivocadamente pensar que hablas en serio y que estás incitando a cometer actos ilegales como ataques de DDoS...
Te equivocas: robar no es la palabra correcta.
Robar es apropiarse de algo de otro. La COPIA no es un robo sino una copia. Nadie se hace pasar por el autor del libro (que es elúnico dueño) ni le quita nada a nadie. Cuando se copia algo, el propietario original sigue teniendo lo mismo que tenía y por lo tanto no le han robado nada.
Más bien con el asunto de las obras digitales, el problema es "leer el libro sin haber pagado por ello", o sea exactamente lo mismo que ir a la biblioteca pero como si fuera una biblioteca con infinitos ejemplares de cada libro.
Sí, sí. Ya se, las bibliotecas son la peor aberración de la historia y debería condenarse a muerte al que las inventó, ¿cierto? Por suerte las bibliotecas se crearon antes de que existieran los monopolios de la música y los libros (una editorial que tiene exclusividad sobre una obra es un monopolio).
Por si queda duda:
robar.
(Del lat. vulg. *raubare, y este del germ. *raubôn, saquear, arrebatar; cf. a. al. ant. roubôn, al. rauben, ingl. reave).
1. tr. Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno.
2. tr. Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea.
3. tr. raptar (‖ sacar a una mujer con violencia o con engaño de la casa y potestad de sus padres o parientes).
4. tr. Dicho de un río o de una corriente: Llevarse parte de la tierra contigua o de aquella por donde pasan.
5. tr. Redondear una punta.
6. tr. Achaflanar una esquina.
7. tr. Entre colmeneros, sacar del peón partido todas las abejas, ponerlas en otro desocupado, y quitar de aquel todos los panales, poniendo el peón en el potro, y dándole golpecitos hasta que pasen al vacío las abejas.
8. tr. En ciertos juegos de cartas, tomar del monte naipes.
9. tr. En el dominó, tomar fichas.
10. tr. Atraer con eficacia y como violentamente el afecto o ánimo. Robar el corazón, el alma.
11. prnl. ant. Huirse, escaparse.
Alejandro Nestor Vargas
http://theflatearthsociety.org/
... y son tantos los libros:
http://www.kriptopolis.org/libro-electronico-ebook
pero para los interesados ebook de lengua inglesa
http://www.ebookshare.net/
Hablanco de Eco, según un reciente despacho de Europa Press:
Es un poco duro para los escritores, editores y libreros, pero tendrán que cambiar el modelo de negocio. Con la música ya está mas que demostrado que demandar es como intentar poner puertas al campo. Por cada página demandada aparecerán 20 como las setas en el bosque...
La libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. De ella deriva la libertad de imprenta también llamada libertad de prensa.
El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración. Para filósofos como Pach, Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución francesa, hechos que revolvieron las cortes de los demás estados occidentales.
Otro argumento clásico, asociado a John Stuart Mill, es que es esencial para el descubrimiento de la verdad. Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, famosos juristas estadounidenses, acuñaron el argumento del mercado de ideas. Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (libertad de expresión), los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas, o relativas. Este argumento ha sido criticado por suponer que cualquier idea cabría en el mercado de ideas. Y aun así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad. La alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente? Incluso si pudieramos tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba, mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o prejuicio infundado.
Lo cierto es que esta metáfora se presta a equívocos, y Mill no comparó la libertad de expresión con un mercado. En Sobre la libertad (1859) apelaba a la libertad para exponer y discutir con el fin del conocimiento. Esto implica unas normas implícitas de conducta que aseguren el mutuo respeto entre los ponentes.