A finales del siglo XVIII al filósofo británico Jeremy Bentham se le ocurrió una idea sobre un nuevo tipo de prisión.

Consistía en construir un edificio circular, de varias plantas, con las celdas ubicadas en torno a una columna central donde estarían ubicados los carceleros. Las ventanas permitirían a los guardianes observar a los prisioneros, pero no a la inversa. Esta prisión fue denominada el Panopticon y nunca llegó a construirse, pese a que su objetivo era reducir costes a base de disminuir el número de guardianes necesarios ya que, al no saber si estaba siendo o no observado, el preso se vería obligado a comportarse siempre como si lo estuviera...

El mecanismo psicológico subyacente a este diseño es muy interesante y ha sido bien estudiado con posterioridad. Por ejemplo, Foucault en 1975 afirma:

"El efecto principal del Panopticon es inducir en el interno un estado de conciencia sobre su visibilidad permanente que asegura el funcionamiento automático del sistema. De manera que la vigilancia es permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en su acción; que la perfección del sistema debe ser tal que haga innecesaria una vigilancia continua; que este aparato arquitectónico debe ser una máquina para crear y sostener una relación de la poder independiente de la persona que la ejercita; en resumen, los internos deben quedar cogidos en una situación de sumisión de la cual sean ellos mismos los opresores. Para lograr esto, el prisionero no debe ser observado demasiado, pues no sabrá cuando lo están observando, ni demasiado poco pues debe sentir los efectos de la vigilancia. En vista de esto, Bentham colocó el principio de que el poder debe ser visible y no verificable. Visible: el interno tendrá constantemente antes de sus ojos el contorno alto de la torre central de la cual sobre lo espían. No verificable: el interno debe nunca saber si lo están mirando algún momento; pero él debe ser seguro que puede ser siempre vigilado. Para hacer la presencia o la ausencia del inspector no verificable, de modo que los presos, en sus céldas, no puedan incluso ver una sombra, Bentham consideró no solamente las persianas venecianas en las ventanas del pasillo central de la observación, sino además, en el interior de las particiones que intersectan el pasillo perpendicularmente un sistema tal que, para pasar a partir de un cuarto al otro, no existan puertas sino aperturas en zigzag; pues el ruido más leve, un destello de la luz, un brillo en una puerta mitad-abierta delataría la presencia del guarda. El Panopticon es una máquina para disociar ver del ser visto realmente: en el anillo periférico, uno se ve totalmente, sin poder ver jamás al vigilante; en la torre central en cambio, se puede ver todo sin jamás ser visto."

Quien quiera entender, que entienda.

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