En 1978, cuando Juan Pablo II fue elegido, el mundo era muy distinto al actual. La posibilidad de espiar las deliberaciones que condujeron a su elección estaba al alcance de muy pocos. Pero el próximo Cónclave del 18 de Abril tendrá lugar en plena Era de la Información, y mantener en secreto lo que hablen 115 cardenales ya no parece tan sencillo.

Por lo pronto, el propio Juan Pablo II prohibió en 1996 a los cardenales ciertos elementos tecnológicos que pudieran suponer "amenazas para su independencia de juicio". En la lista negra figuran desde entonces teléfonos móviles, agendas electrónicas, radios, periódicos, televisores y grabadoras...

Associated Press ha elaborado un excelente artículo donde se exploran todos los riesgos de espionaje que contempla El Vaticano ante la próxima elección del nuevo Papa: