En 1978, cuando Juan Pablo II fue elegido, el mundo era muy distinto al actual. La posibilidad de espiar las deliberaciones que condujeron a su elección estaba al alcance de muy pocos. Pero el próximo Cónclave del 18 de Abril tendrá lugar en plena Era de la Información, y mantener en secreto lo que hablen 115 cardenales ya no parece tan sencillo.
Por lo pronto, el propio Juan Pablo II prohibió en 1996 a los cardenales ciertos elementos tecnológicos que pudieran suponer "amenazas para su independencia de juicio". En la lista negra figuran desde entonces teléfonos móviles, agendas electrónicas, radios, periódicos, televisores y grabadoras...
Associated Press ha elaborado un excelente artículo donde se exploran todos los riesgos de espionaje que contempla El Vaticano ante la próxima elección del nuevo Papa:
Como convertir la capilla sixtina en una jaula de Faraday
Galen12 Abril 2005 - 6:58pm
Creo recordar que hace poco sacaron una pintura rica en metales pesados que al aplicarla sobre las paredes y techo de una habitacion la convertia literalmente en una jaula de Faraday, ¡Solo hace falta repintarla!
Pues no va a poder ser...
Reverendo (no verificado)12 Abril 2005 - 7:12pm
Porque Miguel Ángel marchó hace siglos sin dejar dirección ;-)))))
Secretos vaticanos..
Arturo Quirantes12 Abril 2005 - 6:08pm
Yo pensé algo similar: ¿cómo se las van a arreglar para mantener el secreto de las deliberaciones en el cónclave? Me da la impresión de que, sencillamente, no lo conseguirán. Las posibilidades tecnológicas son muchas, y la defensa es difícil. Por muchos inhibidores de móviles que usen, ¿cómo van a convertir toda la capilla Sixtina en una jaula de Faraday?
Otra cosa es que a los espías les sirva de algo. Se supone que los cardenales no pueden hablar con el exterior, así que si China descubre que un cardenal pro-taiwanés tiene las de ganar, no tendrá más narices que aguantarse. Otra cosa es si la elección se eterniza, pero si es como las anteriores (un par de días y fuera), no tendrá mucha repercusión.
Mientras tanto, a mirar la fumata, a ver qué sale.