Wired dedica hoy un jocoso artículo a los patéticos esfuerzos que está realizando el Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos para no llamar por su nombre a los chips espía RFID.

"Chips sin contacto", "Circuitos integrados sin contacto"... Todo vale con tal de no mentar "la bicha".

Joseph Broghamer, director de tecnologías de autenticación del mencionado departamento, lo reconoce sin tapujos: "Preferiríamos que el término 'RFID' -e incluso 'RF'- no fuera utilizado en absoluto..."

Por su parte Barry Steinhardt, director de ACLU, afirma que estamos asistiendo a un uso orwelliano del lenguaje y denomina a las etiquetas RFID que planea desplegar el gobierno norteamericano como "RFID con esteroides", debido a su mayor capacidad de almacenamiento, procesadores más veloces, y funcionalidades de cifrado y autenticación. Sin embargo, fuentes oficiales han reconocido que los pasaportes RFID no se beneficiarán de estas ventajas, "para poder mantener la compatibilidad con los lectores disponibles en otros países".