El senador Joe Simitian acaba de presentar una propuesta (pdf), dirigida a prohibir la incorporación de RFID a los documentos emitidos por el estado de California, tales como licencias para conducir, tarjetas de bibliotecas, etc.

La propuesta fue presentada días después de que una escuela de California retirara sus planes de implantación de RFID, tras la protesta de algunos padres que se negaron a que sus hijos fueran "inventariados"...

Las tres organizaciones de defensa de los derechos civiles más importantes de Estados Unidos (ACLU, EFF y Privacy Rights Clearinghouse) ya han manifestado su apoyo a la propuesta. Aquí van las opiniones de los respectivos portavoces de estas organizaciones:

"Ninguna persona debería nunca ser obligada a llevar una etiqueta RFID. Viola derechos fundamentales a la intimidad, es degradante y amenaza nuestra seguridad física y económica." (Nicole Ozer, directora de ACLU para el Norte de California).

"Las señales de este tipo de dispositivos pueden ser recibidas por cualquiera que disponga de la tecnología necesaria, lo que permite que la identidad y localización de un niño pueda ser conocida con facilidad. Esto no incrementa la seguridad, sino que la disminuye." (Pam Noles, ACLU Sur de California).

"Las etiquetas RFID son una tecnología muy peligrosa para la intimidad, sobre todo cuando se emplean en tarjetas de identidad. Permiten a gente no autorizada acceder a información personal. Esta propuesta representa un buen primer paso para tratar este problema." (Lee Tien, Electronic Frontier Foundation).

"La propuesta del senador Simitian proporciona una protección fundamental para todos los ciudadanos de California. Los individuos obligados a llevar identificaciones emitidas por el gobierno no deberían ser puestos en una situación tal que el documento permita que sean monitorizados y traceados." (Beth Givens, fundadora y directora ejecutiva de Privacy Rights Clearinghouse).

Todas estas opiniones (en igual dirección que la ya expresada por el director de la Agencia Española de Protección de Datos) deberían resonar sin duda en las mentes de las personas responsables del futuro DNI electrónico español, que a estas alturas del proyecto no han aclarado aún si incorporarán o no RFID en el dispositivo.

Por otro lado, y sin lugar a dudas, el eventual éxito de la propuesta legislativa en California sentaría un sonoro precedente internacional de repercusiones imprevisibles, que dejaría en muy mal lugar a quienes parecen empeñados en hacernos comulgar con ruedas de molino, para tratar de obligarnos a aceptar sin más una tecnología preocupantemente insegura que no presenta ventaja alguna para el consumidor, pero que sí puede situarlo en situaciones de riesgo para su propia intimidad.