Una escuela primaria de California decidió hace unos días obligar a sus alumnos a portar dispositivos de identificación por radiofrecuencia (RFID), con la finalidad de controlar la asistencia, prevenir el vandalismo en sus instalaciones y mejorar la seguridad de los niños.

Hoy se ha anunciado que el plan ha sido abandonado hace días y los escáneres colocados sobre las puertas han sido desactivados, a la par que se han desechado las medidas disciplinarias contra los alumnos que se negaron a portarlos.

Muchos padres, que no fueron consultados, criticaron la medida por considerarla invasiva de la privacidad y un posible riesgo para la salud de sus hijos.