Las ventajas del software libre para estos países son tan obvias que no les han pasado desapercibidas: flexibilidad para ajustarse a sus necesidades, reducción de costes, independencia frente a posibles boicots y sanciones impuestas por otros países y mayor seguridad frente a intromisiones en su seguridad (como el reciente descubrimiento de que Windows XP envía información diariamente a Microsoft).

No es de extrañar por tanto que los países islámicos se hayan subido con ganas al carro. Desde Malasia e Indonesia, hasta Arabia Saudí, pasando por Irán, Uganda y Nigeria (donde incluso han creado su propia distribución Linux, en los tres principales idiomas del país), organizaciones gubernamentales o privadas impulsan con fuerza este movimiento...

Más detalles en este artículo de NewsForge (en inglés).