En su día me sorprendió que Linux no fuera capaz de crecer mucho más durante el reinado del nefasto Windows Vista y expresé mi desencanto. También me atreví a aventurar -no sin cierto revuelo- que Windows 7 iba a ser un rival mucho más duro de pelar.

Hoy se comenta en Slashdot (y en Barrapunto) la evidente pérdida de tirón de Linux para los jóvenes programadores.

¿Tenían razón quienes decían que no se puede vivir del software libre? ¿También los que afirmaban que Linux no es rival para Microsoft? ¿A qué huelen las nubes? ¡Opina!