Estas aquiContenido / La vida es tan corta, y son tantos los libros

La vida es tan corta, y son tantos los libros


Poradmin- Publicado el14 Octubre 2009

Por Carlos Sánchez Almeida

- ¿Es Internet la Biblioteca de Alejandría actual?

Sí, desde luego que Internet es el equivalente a Alejandría y su Biblioteca. Se calcula que con la quema de los papiros de la primera Biblioteca de Alejandría se perdieron tres cuartas partes del conocimiento de la época... a veces me pregunto qué es lo que provocaría la caída de Internet.

- ¿Alguna teoría?

No, la verdad es que no se me ocurre qué podría ocurrir para destruir ese gran universo.

-- Alejandro Amenábar, en una entrevista

Nada expande tanto la conciencia como la convicción en la inevitabilidad de la muerte. Desde su primer cortometraje, todas las obras de Amenábar han girado sobre el mismo tema, su particular obsesión: la muerte física. Pero le han hecho falta unos cuantos años para conseguir una perspectiva más amplia; es lo que tiene hacerse rico: mientras lo estás intentando, tus perspectivas son mucho más reducidas...

Lo dijo Kavafis: en el largo camino hacia Ítaca, siempre se vuelve a Alejandría. Y antes o después, el viajero abre los ojos para entender el mensaje del cojo inmortal:

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

¿Qué puede destruir Internet? Todo depende del concepto que cada uno tenga de la Red. Pero para los que desde hace muchos años la hemos visto como una inmensa biblioteca, existe una amenaza mucho mayor que la de los parásitos del papel. Y esa amenaza se llama copyright.

Sin libertad de copia nunca hubiese existido la Biblioteca de Alejandría. Cuenta Simon Singh en "El enigma de Fermat" cómo se confiscaban todos los libros de los barcos que atracaban en el puerto de Alejandría, de forma que pudiesen ser copiados por los bibliotecarios. El original iba a la biblioteca, y la copia era embarcada de nuevo, para ponerla a salvo de los incendios y de la intolerancia.

Internet fue durante mucho tiempo un océano poco profundo, con mucha información sobre la actualidad, pero escaso fondo bibliográfico: los libros seguían en manos de las editoriales. Poco a poco, el trabajo constante de miles de manos anónimas han traído al océano la posibilidad de una isla. Una isla en la que salvar a millones de libros de las garras del copyright.

La codicia ciega a los editores, y empiezan a cometer el mismo error que en su día cometieron los magnates de la industria discográfica: insultar al público. En breve cometerán el segundo error, inundando el mercado con obras mutiladas con medios anticopia, en la vana esperanza de domesticar a los lectores mediante sistemas DRM.

Carpe Diem, no perdamos el tiempo. Mientras ellos discuten sobre el sexo de los ángeles, nosotros tenemos mucho trabajo por delante. Con o sin Google, hay que conseguir que todo el patrimonio bibliográfico de la humanidad esté disponible gratuitamente en Internet. Quizás puedan domesticar el futuro, pero jamás podrán quitarnos lo que ya está escrito.

Confieso que me he resistido durante mucho tiempo a dejar el papel: los lectores tenemos una relación cuasi fetichista con nuestros libros favoritos. Pero qué quieren que les diga, la carne es débil: desde que me compré mi lector de e-books no he vuelto a cargar con un solo libro en papel.

Lo que digitalicemos ahora, será nuestro para siempre, y lo será para nuestros hijos. Sólo necesitamos lectores libres, en los que almacenar víveres para los tiempos de resistencia que se avecinan. Mi consejo es que busquen, comparen y compren el más barato, que soporte más formatos y con mayor duración de batería. Y llenen cuanto antes su tarjeta de memoria, para poderla intercambiar con su vecino si algún día nos queman Internet.

Aprendan cuanto antes lo que tanto tiempo le ha costado entender a Amenábar: nunca tendremos suficiente vida para leerlo todo.

 

Enlaces necesarios

 

Comentarios

Selecciona arriba tu forma preferida de visualizar los comentarios y pulsa el botón para guardar tu elección para próximas visitas (sólo si eres usuario registrado).

Recientemente me compre un lector y me dio pensar en varias cosas y dudas.

Aquí no pasa como con la música. Un escritor no hace conciertos, pero la mayoría de sus ingresos vienen de sus ventas de libros. Y si no hay ingresos, esos escritores no tendrán tantos medios para escribir.

Pero muchos de los libros que he leído con este aparato me los habría cogido en bibliotecas publicas.

Me he descargado libros de la ebook store de sony, y su DRM no me ha parecido incomodo, no es como el DRM de los videojuegos y software.

Es mas, la maquetacion que tienen estos libros los considero un serio valor añadido, ya que normalmente las versiones piratas son incomodas o incomodisimas de leer (eso si que es mutilar una obra) aunque los pase por un programa para optimizarlos a mi reader.

Sigo prefiriendo los libros de papel, la lectura en el libro electrónico se me sigue haciendo incomoda. Pero claro, como son gratis y fáciles de encontrar me compensa esa incomodidad.

El tema de la ecología como argumento a favor de los ebooks no lo veo claro, porque no se el impacto que produce la fabricación de estos aparatos electrónicos.

Eso si el que este disponible desde google books libros de dominio publico optimizados para ebooks readers y totalmente gratuitos me ha encantado.

Pero al final me parece que el tema de los ebooks no sera tan grande como con los mp3, ya que la gente no va a leer mas que antes gracias a estos aparatos. Y de momento no parece de pasar de un capricho de geeks y cuatro curiosos.

Por cierto, ¿como esta el tema de la legalidad de descargas de ebooks con derechos de autor?

Sólo sé que no sé nada

Aquí no pasa como con la música. Un escritor no hace conciertos, pero la mayoría de sus ingresos vienen de sus ventas de libros. Y si no hay ingresos, esos escritores no tendrán tantos medios para escribir.

Creo que igualmente se puede encontrar un punto intermedio que satisfaga a escritores y lectores. Por un lado un escritor cobra mucho menos de lo que paga un lector por su libro. En parte por los intermediarios y en parte por lo que cuesta la fabricación y distribución del libro. Con Internet esto cambia. Creo que es una gran oportunidad para eliminar intermediarios y costes de producción. Si te cobrasen 1€ o 2€ (de los cuales el escritor se debería quedar una buena parte) por un libro, te importaría mucho pagarlo? Yo desde luego que, por este precio, no me molestaba en perder el tiempo (el cual también tiene un precio) para buscarlo gratis y más sin saber si sería una copia cómoda de usar en mi lector electrónico. Esto siempre y cuando, la copia que me vendiesen, no viniera con mas restricciones de las que tuviera obteniéndolo sin pagar.

Me parece que ni el Codigo Penal ni la Ley de Propiedad Intelectual distinguen entre obras musicales, cinematográficas o literarias, así que la situación legal es exactamente la misma: si no se venden las copias, no hay delito. Pero supongo que las editoriales ya le buscarán las vueltas al tema.

Sobre la maquetación y demás, te diré que yo también tengo un lector, y he acabado comprobando que si el formato no va bien, lo más práctico es pasar todo a formato txt puro y duro, y el propio lector lo maqueta perfectamente. En mi caso trabajo con un Papyre, y me ha ido muy bien. Sobre todo leo ciencia ficción, y casi todo lo publicado en español está disponible en Internet.

Sobre lo que dices de los ingresos de los escritores, las posibilidades son infinitas, mucho mejores que actualmente. Y no descarto que acaben volviendo a la época en que escribían por entregas, una de las épocas doradas de la gran literatura: si los lectores no pagan, no hay siguiente capítulo :-)

A mediados del siglo XIX se estrenó la primera biblioteca pública. La promesa: igualdad de oportunidades para todas las personas, empezando por el acceso a la cultura y el conocimiento. Hogaño, en el siglo XXI, tenemos la mayor biblioteca imaginable al alcance de todos. Algunas elites quieren arrogarse la propiedad sobre las ideas. La propiedad privada sin conciencia social lleva al hambre. La propiedad intelectual es aún peor. Conduce a la alienación y la esclavitud, que serán los padres del hambre (pero además ya sin dignidad) y habrán destruido para siempre la utopía de un mundo mas justo, del principio de igualdad de todos los seres humanos. Cada punto recogido en la declaración de los derechos humanos ha costado mucha sangre. La propiedad intelectual es la bomba en sus cimientos.

Para más inri, de cada euro que la propiedad intelectual defiende, ¿cuanto va a parar al autor?

La pregunta: ¿qui prodes?

La respuesta: ....

No me gusta que se confundan estos términos, sobre todo en un contexto más o menos técnico como éste.

Y algo similar me ocurre cuando leo o escucho la típica frase requeterrepetida de que en el incendio de la bilbioteca de Alejandría se perdio tanto o cuanto.

Y no me gusta porque eso de las 2/3 partes del conocimiento deja en muy mal lugar a nuestros tatarabuelos, que sabían mucho los muy jodías. No todo el conocimiento estaba escrito, y no todo el conocimiento escrito estaba en esa biblioteca. Sin ir muy lejos (de Alejandría, claro), los edificios egipcios (o más bien sus muros) eran bibliotecas en sí mismos. Y yendo más lejos, las ancestrales culturas muy al oriente y muy al occidente también registraban su conocimiento en soportes físicos, que aún no los entendamos (porque nos faltan Rossetas) no quiere decir que no existan. Incluso nuestras obras de arte y arquitectónicas registran mucha más información de la que entendemos (tópico a cuento: las catedrales).

Actualmente es muy difícil estimar el porcentaje de información indexada accesible desde internet (porque "en internet" no hay nada, es como decir que los vehículos circulan por el código de circulación en lugar de por las vías), pero si llega al 1 ya me parece mucho.

Ya que sacamos a Hipatia a colación, recordemos que de vez en cuando no viene mal replantearnos lo que damos por supuesto.

El mito de Hipatia fue en buena parte alimentado por Carl Sagan, en Cosmos, que por cierto te puedes bajar de aquí: http://www.quedelibros.com/libro/36505/Cosmos.html

Como bien ha explicado Sánchez Almeida, la copia de las obras de la Biblioteca impidió que se destruyese toda la sabiduría que almacenaba. Por otra parte, y eso también lo explica el mismo autor y olvida Amenábar, la Biblioteca no sólo la quemaron los cristianos, también los politeístas romanos en tiempos de César, y los monoteístas musulmanes mucho después. A mi personalmente siempre me ha parecido peor quemar personas, pero normalmente quien quema libros acaba quemando personas, de la misma forma que quien se sube a una apisonadora para destruir discos, acaba apisonando su propia vida.

Cuanta más repartida y extendida esté la información, mejor. Sea en bytes, sea en papel, sea en piedra, sea en muros, o incluso sea en catedrales. Por eso me gusta tanto el mensaje del artículo: cuantas más tarjetas de memoria se llenen, mejor. Con el tiempo, desaparecerán los aparatos que las puedan leer, pero alguno habrá tomado precauciones y lo habrá grabado en otro dispositivo, o lo habrá impreso, o lo habrá escrito en barro, como los mensajes perdidos del Mar Muerto.

Pero para qué hablar más, si ya lo dijo todo Carl Sagan, a quien Amenábar se lo debe todo:

Alejandría era la mayor ciudad que el mundo occidental había visto jamás. Gente de todas las naciones llegaban allí para vivir, comerciar, aprender. En un día cualquiera sus puertos estaban atiborrados de mercaderes, estudiosos y turistas. Era una ciudad donde griegos, egipcios, árabes, sirios, hebreos, persas, nubios, fenicios, italianos, galos e íberos intercambiaban mercancías e ideas. Fue probablemente allí donde la palabra cosmopolita consiguió tener un sentido auténtico: ciudadano, no de una sola nación, sino del Cosmos. 1 Ser un ciudadano del Cosmos...

Es evidente que allí estaban las semillas del mundo moderno. ¿Qué impidió que arraigaran y florecieran? ¿A qué se debe que Occidente se adormeciera durante mil años de tinieblas hasta que Colón y Copémico y sus contemporáneos redescubrieron la obra hecha en Alejandría? No puedo daros una respuesta sencilla. Pero lo que sí sé es que no hay noticia en toda la historia de la Biblioteca de que alguno de los ilustres científicos y estudiosos llegara nunca a desafiar seriamente los supuestos políticos, económicos y religiosos de su sociedad. Se puso en duda la permanencia de las estrellas, no la justicia de la esclavitud. La ciencia y la cultura en general estaban reservadas para unos cuantos privilegiados. La vasta población de la ciudad no tenía la menor idea de los grandes descubrimientos que tenían lugar dentro de la Biblioteca. Los nuevos descubrimientos no fueron explicados ni popularizados. La investigación les benefició poco. Los descubrimientos en mecánica y en la tecnología del vapor se aplicaron principalmente a perfeccionar las armas, a estimular la superstición, a divertir a los reyes. Los científicos nunca captaron el potencia] de las máquinas para liberar a la gente. Los grandes logros intelectuales de la antigüedad tuvieron pocas aplicaciones prácticas inmediatas. La ciencia no fascinó nunca la imaginación de la multitud. No hubo contrapeso al estancamiento, al pesimismo, a la entrega más abyecta al misticismo. Cuando al final de todo, la chusma se presentó para quemar la Biblioteca no había nadie capaz de detenerla.

El último científico que trabajó en la Biblioteca fue una matemática, astrónomo, fisica y jefe de la escuela neoplatónica de filosofia: un extraordinario con unto de logros para cualquier individuo de cualquier época. Su nombre era Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad, se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente masculinos. Todas las historias dicen que era una gran belleza. Tuvo muchos pretendientes pero rechazó todas las proposiciones matrimoniales. La Alejandría de la época de Hipatia bajo dominio romano desde hacía ya tiempo era una ciudad que sufría graves tensiones. La esclavitud había agotado la vitalidad de la civilización clásica. La creciente Iglesia cristiana estaba consolidando su poder e intentando extirpar la influencia y la cultura paganas. Hipatia estaba sobre el epicentro de estas poderosas fuerzas sociales. Cirilo, el arzobispo de Alejandría, la despreciaba por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en gran parte con el paganismo. A pesar del grave riesgo personal que ello suponía, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo.

La gloria de la Biblioteca de Alejandría es un recuerdo lejano. Sus últimos restos fueron destruidos poco depués de la muerte de Hipatia. Era como si toda la civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por propia mano, de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la'mayoría de sus memorias, descubrimientos, ideas y pasiones. La pérdida fue incalculable. En algunos casos sólo conocemos los atormentadores títulos de las obras que quedaron destruidas. En la mayoría de los casos no conocemos ni los títulos ni los autores. Sabemos que de las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo rey. Cifras similares son válidas para las obras de Esquilo y de Eurípides. Es un poco como si las únicas obras supervivientes de un hombre llamado William Shakespeare fueran Coriolano y Un cuento de invierno, pero supiéramos que había escrito algunas obras más, desconocidas por nosotros pero al parecer apreciadas en su época, obras tituladas Hamlet, Macbeth, Julio César, El rey Lear, Romeo y Julieta.

¡Me ha gustado mucho lo que has traído de Carl Sagan!

En cuanto al oscurantismo y todo eso, seguramente durante la "oscura" Edad Media, en Europa se mantuvieron vivos muchos centros de conocimiento (los monasterios y conventos, claro) donde no sólo se duplicaban los libros, sino que se registraban constantemente nuevos conocimiento sobre botánica y biología.

Y respecto a los aspectos técnicos, debido a la falta de mano de obra y recursos, la técnica avanzó notablemente, mucho más de lo que lo hizo en la edad dorada de Grecia y Egipto, y en grado similar a cómo lo hizo durante el Imperio Romano.

Existe la idea equivocada de que no fue así, por la ausencia de grandes obras civiles (obviando castillos e iglesias), como carreteras o acueductos, pero se avanzó notablemente en navegación, se desarrollaron molinos de viento y agua (innecesarios si tenías esclavos que los movieran), se desarrollaron aperos para bueyes, mulas y caballos (que hasta entonces se reventaban literalmente por el exceso de carga en el lomo) que multiplicaron la carga útil que podían transportar, se mejoró la metalurgia, la agricultura, la ganadería, etc. Se crearon o perfeccionaron herramientas innecesarias en épocas anteriores.

La "oscura" Edad Media obligó a que en Europa se pasará el peso de la ciencia a la técnica y se mejoró notablemente el nivel de vida de gran parte de la población. Desgraciadamente las mejoras técnicas también se aplicaron a las disciplinas militares, y las herramientas represivas también mejoraron.

En definitiva, se generó una gran cantidad de conocimiento no escrito que - sin embargo - se mantuvo vivo durante generaciones, sustentándose en un soporte tan volátil como efectivo: la gente.

Las bibliotecas arden, el papel se lo comen los bichos y los CD las bacterias, los discos magnéticos se desmagnetizan y las tarjetas de memoria se degrada, pero las personas se renuevan constantemente. Cualquier conocimiento almacenado pero no consultado acaba por desaparecer, precisamente porque sólo se renueva el soporte si a alguien le interesa. El volumen de los contenidos almacenados crece exponencialmente, a un ritmo mucho mayor que el de la gente que puede asimilarlos, es probable que con el tiempo, muchos de esos contenidos se pierdan para siempre por olvido y falta de interés.

Hace ya casi un año que tengo mi Papyre, y la verdad, leo mucho, muchísimo más que antes.

Al principio me costo un poco acostumbrarme y lo dejé abandonado algo más de un mes, pero desde que volví a usarlo, no he parado. Como siempre, en todas las novedades, hay cosas que fallan, las páginas están mal maquetadas, repetidas, etc. Pero vale la pena.

Han sido los 275€ mejor invertidos de mi vida.

Con respecto a retribuír a los autores por sus obras, Tim O'Reily, dueño y fundador de O'Reilly Media, dijo:

La obscuridad es una amenaza mucho mayor que la piratería para los autores y artistas creativos.

Extraído de este excelente artículo de recomendada lectura, donde dice otras cosas muy interesantes como que "la piratería es un impuesto progresivo", o sea que presuntamente castiga a los autores más conocidos, pero por otro lado beneficia enormemente a los autores desconocidos.

Neil Gaiman una vez dió una charla en la cual le preguntaron cómo se sentía acerca de la piratería de sus libros. En vez de responder, pidió a la audiencia que levantaran la mano aquellos que habían descubierto a su autor favorito de manera gratuita, o sea mediante un libro prestado o regalado. Acto seguido pidió que levantaran la mano aquellos que descubrieron a su autor favorito yendo a una librería y pagando. Obviamente los primeros ganaron por amplio margen.

Esa resistencia a abandonar el formato de libro en papel que has mencionado es, en mí al menos, muy alta (1MΩ). Aunque pensándolo bién, no es que sea una resistencia, sino que en realidad son cosas distintas. Para mí el libro electrónico NO es un reemplazo del libro de papel, sino un complemento. Si me gusta un libro electrónico, seguramente me compraré el libro de papel.

Como bién has mencionado, tiene algo de fetichismo. Al ver la biblioteca de Neil Gaiman casi tengo una erección.

Yo opino que los ebooks fomentan la posterior compra de libros de papel. Al menos de los que te gustan. Si eso es realmente así, entonces los ebooks serían como una especie de propaganda que ayudaría a que los autores desconocidos llegaran a más gente y por lo tanto, a la larga generasen ventas de libros de verdad que de otra forma no existirían.

Con respecto al DRM y la contínua castración de libertades (no puedes prestarle a un amigo un ebook con DRM, por ejemplo), si esto sigue así tendremos que hacer como en Fahrenheit 451 y memorizar los libros.

Un cordial saludo,
Andy

Que conste que me encantan los libros. Me gusta ir a las librerías "a ver que libro me llama". Miro las portadas y contraportadas esperando que uno me capture los ojos diciéndome "cógeme, me toca a mi ahora". Me encanta comprarlo, mirar la portada, tocarlo, abrirlo y oler (eso solo algunos ya) a libro nuevo.

Luego leo con voracidad, demasiada voracidad, a lo mejor en unos tres dias me lo ventilo; cosa mala porque con mi mala memoria al cabo de unos meses no sólo no recuerdo la trama sino que tampoco recuerdo si me lo he leido o no. Eso ocurre en los que no me marcan.

Total. Que coleccionas libros. Se van llenando estantes y tu biblioteca se va haciendo un caos de libros sobre otros, donde la búsqueda es difícil.
No llega a ser el caso que Andy ha puesto de biblioteca de Neil Gaiman pero si que es un problema de espacio en la casa, donde te hace replantear poner otra habitación de arriba a abajo de estantes con libros, con el coste que eso supone.

Espacio creo inmerecido.

¿cuántos libros habéis releido? cinco, ocho, diez. El resto se tiene ahí por si...

No deja de ser montones de papel que una vez leídos sólo sirven para decir "yo lo tengo, si quieres te lo dejo". Ocupan demasiado espacio, y el espacio de una casa es mucho dinero. ¿y cuando te mudas de casa? ¡lo que pesan esos libros que sentimentalmente te atan tanto y racionalmente te complican la vida tanto!
Tampoco me atrevo a argumentar con razones medioambientales, de papel, cloro, tintes y demás por desconocer, pero sobre el ESPACIO si.

Otra ventaja de los e-books. Todavía no tengo, estoy esperando a la segunda generación, pero caerá, ya caerá.

El 90% de los libros que he leido no merecen el peso que soportan los estantes, ni su volumen en aire.

(no he hablado de los libros de texto de egb-cou-carrera que guardo en cajas en el trastero; lo he intentado varias veces, pero no he conseguido deshacerme de ellos...)

Patrocinadores

Kriptópolis alojado en
Zilos-Veloxia Network

Tu mejor defensa:
Bufet Almeida