Interoperabilidad (II): Los problemas

 

 

Por Fernando Acero

Estoy seguro de que la mayoría de nosotros hemos tenido algún problema relacionado con la interoperabilidad a lo largo de nuestra vida. También es cierto, que en ocasiones no está en nuestra mano el evitarlos. Por ejemplo, cuando accedemos a una página que usa la tecnología privativa ActiveX para la firma de un documento, como ocurre con la página del Defensor del Pueblo Español. Si estamos usamos el navegador Mozilla Firefox desde Linux veremos que no podemos hacer nada...

Es evidente que la culpa no es de nuestra, ya que nuestro Mozilla Firefox y nuestro Linux son compatibles con una gran cantidad de estándares abiertos; la culpa es de los que diseñaron la página, que no usaron estándares abiertos compatibles con todas las tecnologías. Algo que además es absurdo, puesto que ni es más caro ni más complicado lograr que una web, o un determinado servicio, sea compatible con cualquier plataforma tecnológica. Cabe esperar, que tras la entrada en vigor de la Ley 11/2007 se ponga algo de orden en la Administración Pública y que a partir del 31 de diciembre de 2009, fecha límite para la lograr la interoperabilidad con los usuarios con independencia de su opción tecnológica, se pueda acceder a las notificaciones telemáticas seguras usando Firefox 3.X, se pueda usar el e-DNI, o la tarjeta Ceres, desde Mandriva, o que podamos mandar nuestras quejas al Defensor del Pueblo sin necesidad de ser clientes de una determinada empresa multinacional extranjera. No menos curioso es que asociaciones como Hispalinux se quejasen hace años de la irregular situación de la página del Defensor del Pueblo y que a fecha de hoy siga igual que estaba.

Aunque hago referencia frecuente a los formatos privativos de la suite ofimática de Microsoft, no son los únicos que dan problemas de interoperabilidad; sin embargo, al ser los más utilizados por los usuarios, creo que simplifico el entendimiento del problema de la interoperabilidad. Pero lo cierto es que podemos acabar teniendo problemas de interoperabilidad con cualquier aplicación con la única condición de que use formatos privativos para almacenar los datos. Desde programas de diseño, pasando por programas de gestión comercial, o bases de datos, nada está exento de riesgos si usa formatos privativos para almacenar la información.

Pero el problema de la interoperabilidad no solamente está en los formatos de los datos. Por ejemplo, los soportes de información también nos pueden jugar una mala pasada con el tiempo. Si tenemos información almacenada en discos flexibles, o en cinta magnética, es posible que nos cueste encontrar ordenadores con disquetera, o con una unidad de cinta, que nos permita acceder a esa información a fecha de hoy. Por ello, debemos estar atentos a los cambios tecnológicos e ir pasando a soportes más modernos toda aquella información que consideremos importante. Al igual que debemos pasar nuestros vídeos VHS a DVD si queremos seguir viendo sin problemas a nuestros hijos jugando alegremente en la playa en un futuro cercano. De hecho, el vídeo de mi boda está en Betamax y ahora no hay forma de verlo con ocasión de mis bodas de plata; sin duda es una pena, ya que además, nos costó bastante caro cuando lo contratamos con el fotógrafo que nos juró que esa era la mejor tecnología del mercado.

También es cierto que el problema de la interoperabilidad puede aparecer en el momento más inoportuno. Por ejemplo, tengo un buen amigo que tiene una PYME con unos 25 empleados y para gestionar su empresa usa una cara y privativa aplicación de gestión comercial; de hecho, la lleva usando desde hace más de 6 años y a plena satisfacción. El caso es que la empresa fabricante de la aplicación ha cerrado sin avisar y ahora, aunque la aplicación le funciona perfectamente, este empresario sabe que tarde o temprano va a tener problemas con sus valiosos datos. Por ejemplo, sabe dentro de cierto tiempo no habrá versiones de esa aplicación para los nuevos sistemas operativos que nos meten con calzador cuando compramos un nuevo ordenador y que con ello, acabará no pudiendo utilizarla.

El caso es que este empresario, que confió inocentemente todos los valiosos datos de su empresa y clientes a una aplicación que los almacena en un formato privativo, ahora tiene muy complicado migrar a otra aplicación. Por ejemplo, a una que incluya la interesante posibilidad de facturación electrónica, pero tampoco tiene la seguridad de que pueda mantener esos datos a salvo, el tiempo mínimo que requiere la legislación española. Hace pocos días, este amigo me llamó desesperado para ver si le podía echar una mano para migrar esos datos, que ya ocupan un par de gigas en el disco duro y lo cierto es que lo tenemos complicado.

Pero los problemas de interoperabilidad pueden ser de lo más diverso y se manifiestan de forma más clara cuando tenemos la necesidad imperiosa de comunicarnos con otros. Hace unas semanas, una persona de mi entorno familiar estaba preparando un examen oral de la carrera de Derecho que incluía una presentación que tenía que entregar obligatoriamente en el formato de PowerPoint, pero desgraciadamente no le dijeron la versión de PowerPoint que debía utilizar. Esta persona que se acaba de comprar un ordenador portátil con la última versión de Vista Home Premium y de paso, había adquirido una moderna licencia de Office 2007 para estudiantes aprovechando una oferta de la Universidad, no se esperaba lo que estaba a punto de pasar. Desgraciadamente, el ordenador de la universidad usaba un "anticuado" Windows XP y una no menos "anticuada" licencia de Office 2003, con lo que no era compatible con las versiones de archivo más modernas. Tras haberse pasado casi toda la noche preparando la presentación para el examen, esta persona no la pudo utilizar por incompatibilidad entre los formatos de las dos versiones del mismo programa y con ello, obtuvo en el examen una nota menor de que la que esperaba.

Quizás, si hubiera hecho una copia a PDF para emergencias, no habría tenido bonitas transiciones entre las diapositivas, pero habría salido del paso y habría tenido una mejor nota. De hecho, siempre que voy a dar una conferencia la suelo llevar en un par de formatos interoperables, como PDF o HTML, sobre todo, cuando me obligan a entregarla en formato de PowerPoint. No es menos chocante, que si esta persona hubiera realizado la presentación con OpenOffice.org y la hubiera exportado al formato de PowerPoint, seguramente no habría tenido problemas de interoperabilidad con Office 2003, ni con Office 2007.

No deja de ser una paradoja del destino que el usuario que tiene el programa más moderno pueda tener más problemas de interoperabilidad, que un usuario que tiene una versión más antigua del mismo. Esto se debe a que las versiones más modernas suelen mantener compatibilidad con las versiones anteriores. Es decir, el usuario de Office 2007 no tendrá problemas para abrir archivos creados con Office 2003, sin embargo, para que un usuario de Windows 2003 pueda abrir un archivo creado con Office 2007, en lugar de usar el mandato Archivo | Guardar, el usuario de la versión 2007, debería utilizar la opción Archivo | Guardar como y seleccionar entre las opciones disponibles el formato nativo de Office 2003, o mucho mejor, un formato abierto, entre los soportados por los dos programas.

Sin embargo, para sacar todo el rendimiento y funcionalidades de un programa, suele ser necesario recurrir a los formatos propietarios que nos proporcionan por omisión dichos programas. De hecho, es la forma de hacer presión para que los usuarios se actualicen a versiones más modernas con la excusa de la innovación y de "interoperabilidad" con los usuarios de aplicaciones más modernas. Como se puede ver, si entramos en este juego, es una pescadilla que se muerde la cola.

Sin embargo, también es cierto que la Ley de Pareto se cumple casi siempre con los usuarios y las aplicaciones informáticas. El 80% de los usuarios solamente usan el 20% de las funcionalidades de los programas, por lo que nunca sacan provecho de esas funcionalidades extra soportadas por las nuevas versiones de los formatos, lo que en la mayoría de los casos hace innecesaria la actualización a la nueva versión del programa.

Como se puede ver no estamos a salvo de los problemas de interoperabilidad ni cuando usamos el mismo programa y la misma plataforma tecnológica que nuestros corresponsales. Basta con que existan versiones distintas del programa, para que surjan insalvables problemas de interoperabilidad. Incluso han existido problemas de interoperabilidad entre productos distintos de un mismo fabricante. No sé si en este momento se ha solucionado, ya que hace años que no uso este programa, pero cuando yo utilizaba el económico y ligero Microsotf Works, no podía abrir esos archivos con Microsoft Word y era necesario tener la precaución de almacenarlos en formato .RTF para poder abrirlos con Word posteriormente. De hecho, como consecuencia de esa experiencia, es el RTF el formato más utilizo cuando el archivo no es muy complicado y me quiero asegurar de que se abre sin problemas desde cualquier plataforma,. De hecho, nadie se me ha quejado nunca cuando le he enviado un archivo en formato RTF, algo que sí ha ocurrido con el ODF, e incluso hace unos años, cuando no estaba tan extendido, con el PDF.

Yo he sufrido el problema de la incompatibilidad de los formatos de archivo en varias ocasiones y he de reconocer que también he cometido grandes errores que me han llevado a perder, o como poco, a poner en peligro valiosos datos. Pero no soy el único que ha tomado decisiones equivocadas al respecto. Por ejemplo, cuando en mi trabajo se decidió pasar de la suite ofimática Lotus SmartSuite a Microsoft Office, se produjo una situación difícil de comprender y de valorar si no se vive directamente. De un día para otro, los responsables de informática eliminaron SmartSuite e instalaron Office 2003 Professional en todos los ordenadores y con ello, miles de archivos que estaban almacenados en los formatos nativos y privativos de Lotus SmartSuite, es decir, toda la inteligencia corporativa almacenada durante más de 6 años de trabajo con SmartSuite, quedó inaccesible para todos y al mismo tiempo. Esta situación creó un problema tan grande, que muchos tuvieron que recurrir a instalaciones "pirata" de SmartSuite para poder recuperar la información que habían almacenado en sus discos duros solamente unas horas antes. El efecto era como si se hubieran roto todos los discos duros al mismo tiempo y con ello, se hubiera perdido toda la información de golpe, sin duda, un drama.

Lo peor es que creo que no hemos aprendido mucho de esa traumática experiencia y ahora, en lugar de usar los formatos privativos de Lotus SmartSuite, usamos despreocupadamente y como si nada hubiera pasado, los formatos privativos de Office, por lo que el problema se puede volver a producir en cualquier momento. Incluso nos permitimos el lujo de decir que esos son los formatos básicos de intercambio de información y así aparece sin el más mínimo pudor, en más de un documento de interoperabilidad. El principal error es pensar que la interoperabilidad la proporcionan las aplicaciones y sus versiones y que si todos usamos la misma aplicación, no tendremos problemas, pero en la realidad la interoperabilidad la proporcionan los formatos de los datos y no las aplicaciones.

A lo largo de mis 48 años he utilizado una gran cantidad de programas para generar y procesar mis datos, en su mayoría procesadores de textos, desde WordStar a OpenOffice, pasando por Framework, WordPerfect para DOS y Windows, Microsoft Works, Lotus SmartSuite o Microsoft Word, todos ellos han pasado por mis manos y hasta he escrito libros sobre ellos. Incluso guardo archivos creados con el Commodore 64, ordenador con el que logré, a base de usar macros y atajos de teclado, escribir en perfecto castellano con los procesadores de textos OmniWriter y SpeedScript. En ese formato guardo mi trabajo de fin de carrera titulado "El computador óptico", escrito en 1986 y que años más tarde fue la base para un artículo en el suplemento "Futuro" del diario "El País". Desgraciadamente, ahora me es más fácil recurrir a una hemeroteca para recuperar mi trabajo, que recuperar la información almacenada en mis discos.

Aunque guardo celosamente históricos casi todos mis trabajos, por desgracia, la mayoría de ellos, como ha pasado con mi trabajo de fin de carrera, son inaccesibles para mi en este momento. Tendría que hacer algo más que arqueología informática para poder recuperar esa información de los formatos privativos en los que se encuentra almacenada. Está claro que ese problema no lo tendría si hubiera almacenado mi información en formato TXT, RTF o PS. Y ¿Qué tienen en común todos estos formatos? pues sencillamente, todos estos son formatos abiertos y están soportados por la mayoría de las aplicaciones ofimáticas que existen en la actualidad y por las que han existido antes. Son como un puente entre el pasado y el futuro, como una especie de túnel del tiempo, que nos permite movernos más o menos libremente entre el pasado, el presente y el futuro de la informática.

Uno de los casos más dramáticos que he sufrido con la interoperabilidad de los archivos esta relacionado con la documentación que guardo en formato digital sobre el fallecimiento de mi padre, a consecuencia de un accidente de tráfico en el año 1999. Este hecho ocurrió poco antes de que yo abandonase por completo el uso del software privativo y con ello, el uso de la plataforma Windows y de los programas privativos escritos para ella. Al margen de que guardo gran parte de esta valiosa documentación en papel, toda ella, incluidos los documentos judiciales y periciales sobre el accidente, está digitalizada y almacenada en CD's con sus correspondientes copias de seguridad. Desgraciadamente, en aquella época yo no era consciente de los problemas derivados de la interoperabilidad de los archivos con el paso del tiempo. Por aquellas fechas yo me dedicaba a la creación de fondos para editoriales y el programa que más utilizaba, era un programa de autoedición para Windows, que además, no era, ni es en la actualidad, el más utilizado del mercado.

Como era el programa que más usaba a diario y además, lo usaba con bastante soltura, cometí el grave error de digitalizar, crear y editar toda esa información con ese programa de autoedición para Windows 98 y por ello, almacené toda esa valiosa información en el formato privativo de dicha aplicación. Si hubiera guardado en aquella información en formatos abiertos, como PS, o PDF, algo que podría haber hecho sin grandes complicaciones, ya que tenía los medios para hacerlo, ahora no tendría problemas, pero el caso es que no lo hice, o mejor dicho, ni se me pasó por la cabeza la necesidad de hacerlo.

Con el paso de los años, mi tecnología evolucionó al software libre, de hecho, nunca he llegado a tener una licencia de Windows XP y mucho menos, de Vista, aunque me la han intentado vender en varias ocasiones. Pero ese no ha sido el problema de fondo, puesto que si hubiera usado formatos abiertos, daría lo mismo mi opción tecnológica. Podría haber abierto mis archivos desde Windows, Linux o desde un Mac, sin problemas. Eso es lo mejor de los formatos abiertos, la libertad de elección tecnológica y la seguridad de acceso.

Por la falta de tiempo material para atenderla, mi empresa de servicios editoriales fue decayendo en producción y clientela, hasta desaparecer casi por completo allá por un lejano 2003. Con ello, también fui abandonando el uso de ese programa autoedición, que acabó sus días con el fallo irrecuperable del último disco duro con licencia de Windows 98 que me quedaba, pero todo hay que decirlo, no fue una pérdida traumática, puesto que cuando falló el disco, hacía varios años que ya no lo usaba Windows.

El problema llegó cuando tuve la necesidad de recuperar parte de esa información tras el fallecimiento de mi madre ocurrido el pasado 1 de abril. Fue en ese momento, cuando comprobé que ninguno de mis ordenadores, muy modernos todos ellos, era capaz de funcionar con un polvoriento disco original de Windows 98 y con ello, tampoco podía instalar ese programa de autoedición y recuperar toda esa información. Me comencé a preocupar seriamente, cuando vi que no podía abrir esos archivos con ninguna de las aplicaciones Linux, ni encontraba ninguna herramienta de conversión adecuada.

Antes de recurrir a la virtualización y casi desesperado, comencé a escribir correos a conocidos que se dedicaban todavía al negocio editorial, con la esperanza de que alguno mantuviera alguna licencia del programa. Afortunadamente ,un buen amigo me pudo hacer el favor de convertir estos archivos a PDF, pero no sin recurrir antes a la arqueología informática. Puedo decir sin lugar a dudas, que logré recuperar toda esa valiosa información de milagro y estoy convencido, de que si hubiera pasado algo más de tiempo, dicha recuperación habría sido imposible.

Hablando de formatos interoperables, podemos decir que los usuarios de aplicaciones libres suelen tener más opciones que los usuarios de software privativo, aunque también es cierto, que la mayoría de las aplicaciones privativas, como el mismo Office, permiten almacenar la información en formatos abiertos de forma nativa, o mediante "plugins" específicos, como veremos más adelante.

Por ejemplo, el formato nativo de OpenOffice.org es el Open Document Format que es abierto y además, es un estándar ISO. Asimismo, OpenOffice.org permite exportar cualquier documento a formato PDF, que también es un formato ISO e interoperable, con solamente hacer clic sobre un botón en la interfaz de usuario.

OpenOffice.org también dispone de un "plugin", creado por Sun, que permite tratar los documentos en formato PDF como documentos editables, algo interesante, puesto que ese formato, hasta hace poco, era sinónimo de archivo no editable. Aunque esta opción tiene algunas limitaciones y está pensada para pequeñas modificaciones sobre los archivos PDF, lo cierto es que es otra interesante opción de esta suite informática libre y que veremos más detenidamente más adelante. Desde mi punto de vista, solamente le faltaría a OpenOffice.org el poder firmar digitalmente y comprobar la firma digital de documentos PDF, para ser la herramienta de oficina ideal, pero espero que todo se andará con el tiempo. Pero no olvidemos que OpenOffice.org, al igual que Microsoft Word, también permite almacenar la información en otros formatos abiertos, como RTF, HTML, TXT o XML.



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Comentarios

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ma's picture

Comentarios sobre los estándares


En primer lugar, debo decir que resulta un análisis súmamente interesante tanto el primer artículo como este de conceptos que posiblemente no se hayan tenido claros y que generalmente se confunden. Efectivamente, interoperabilidad es uno de ellos.

Por otro lado, y dejando de un lado experiencias personales que todos las tenemos en uno u otro sentido, me gustaría hacer una serie de comentarios a tu análisis.

Con el que empezaré, que es con el mismo con el que terminaré es que realmente, quien impone los estándares es el mercado y el mercado no se rige por la interoperabilidad, sino por intereses estrictamente económicos.

Hablando de interoperabilidad, en realidad, me da igual de hablar de documentos electrónicos que de formatos de video, cine, televisión, tamaños de papel, etiquetas para imprimir... (entiendo que en este foro, procede la matería informática). Podría extenderme en el uso de estándares o al menos, formatos interoperables para cada uno de los puntos anteriores y posiblemente no daría abasto en toda mi vida para describir cada uno de ellos y sus diferencias. El vinilo ha pasado de moda porque no vende, HD DVD ha sido barrido por Blue Ray, VHS barrió a Beta (cuando muchos coincidimos en que tecnológicamente era mejor y cualitativamente los resultados también), y las tradicionales cassetes por el CD.

Y es que el mercado evoluciona, y con el los estándares, y con ello, nos obligamos a repasar los conceptos mismos de interoperabilidad. En varias ocasiones en tus artículos hablas de tiempos pasados y de arqueología, y tienes mucha razón.

Si yo hubiera sabido que BASIC o Ensamblador no iban a tener futuro comercial, ni siquiera los habría aprendido. Si hubiera sabido que Aldus iba a ser comprada por Adobe que luego compró también Macromedia, no hubiese utilizado QuarkXpress ni PageMaker o Publisher (de Ventura). Y no me refiero sólo a marcas comerciales. Si hubiera sabido, como te pasó a ti, que Beta no iba a ser el formato definitivo, hubiese hecho todas mis grabaciones en algún formato digital.

Y aquí viene el problema que quiero plantear: ¿qué formato? Lo que hoy es estándar no lo ha sido siempre. Lo que hoy no es estándar puede que en algún momento lo sea. Y como quien impone los estándares es el mercado, es realmente difícil saber a qué atenerse. ¡Cuidado! Pasa también con la Bolsa, los Bancos y cualquier cosa que dependa de las leyes de la oferta y la demanda.

Por hablar de un formato que has repetido en varias ocasiones, PDF, debo empezar diciendo que el día que fue estandarizado llevaba usándolo como formato de fichero obligatorio para el intercambio de información entre la empresa para la que trabajo, interna y externamente, bastantes años. Pero no por eso puedo dejar de pensar que PDF es un formato abierto y propietario (privativo también) de la casa Adobe. Es decir, en su día, PDF no era interoperable ni estándar. La edición de PDF con cualquier aplicación que no sea Acrobat es realmente pobre, e incluso las propias especificaciones de PDF evolucionan, y no puedo consultar PDFs de hace varios años sin modificar los originales o perder parte de la información (para mí, los estilos de un documento son también información).

Hablando de Administraciones Públicas, resulta cuando menos curioso que no pueda rellenar formularios PDF de la Agencia Tributaria o la Agencia Estatal de Protección de Datos si no es con las versiones más recientes de las aplicaciones lectoras. Clarísimo ejemplo de que la "apertura" y estandarización son relativas en su aplicación real.

Y concluyes de manera muy similar a mi pensamiento: ahora Office, con mayor o menor acierto técnico, con su Service Pack 2 puede publicar directamente en PDF. OpenOffice ya lo hacía hace tiempo, desde luego.

Si a mí, como a ti, me pagan por implantar o enseñar aplicaciones privativas con formatos privativos, como tengo que comer, pagar una hipoteca, mantener una familia, me formo y conformo con esa tecnología. En mi casa, a mis amigos, en Internet, y en otros foros donde pueda no utilizarla, y utilizar software libre o formatos abiertos, siempre lo hago.

Yo concluyo en que lo que es realmente difícil -si no imposible- de conseguir, es sensatez en la estandarización, y muchísimo menos, separar este proceso de la oferta y la demanda.

En definitiva, entiendo tu planteamiento de base muy distinto del que veo en el mismo mundo real en el que me muevo: que el mercado dinero lo mueve todo, y que no me va a quedar más remedio que actualizarme cada cierto tiempo y pensar que la Verdad Universal existe, pero que sólo puedo conocer de ella mi parte, que posiblemente sea distinta de la parte que tú conozcas.

Te pondré un ejemplo de mi tesis: el idioma inglés. Es el que utilizas en cualquier parte del mundo y no precisamente por el número de angloparlantes (o usuarios) sino por convención. Es el estándar. Es asombroso como en Polonia o Rusia puedes entenderte con la gente en inglés. ¿Quién ha decidido -cómo se ha decidido- que el inglés sea el idioma internacional en unos países tan alejados geográfica y culturalmente? No sé si ves por dónde voy.

Quiero terminar agradeciéndote estos artículos (y todos los anteriores, aunque no participe en sus comentarios) tan bien pensados y tan bien escritos que da gusto leer.

Miguel A.

Fernando Acero's picture

Gracias Miguel


Lo cierto, como veremos en el siguiente artículo, es que la interoperabilidad, o incluso, la excusa de la interoperabilidad mal entendida es un arma de doble filo.

Por ejemplo, cuando el Defensor del Pueblo Español, ese mismo que mantiene una página que no funciona nada más que con clientes de Microsoft desde hace años, decidió gastarse 84.908 euros en licencias de Vista y Office, su excusa era mejorar la interoperabilidad, pero esta vez, mejor dicho, como siempre, con usuarios de Windows:

EL Defensor del Pueblo salta a Vista con Business Integration.

No menos curioso es que reconozca algo que realmente invalidaría el concurso:

"Con esta iniciativa, el Defensor del Pueblo persigue una actualización de las versiones del software de su parque de equipos personales que, debido a su obsolescencia, si bien “no impiden el normal desempeño de la actividad, complican e imposibilitan la relación con otras instituciones y ciudadanos que trabajan con versiones más modernas de los mismos productos”, como se recoge en los pliegos técnicos del organismo asociados al proyecto.

Ese presunto y leve problema de interoperabilidad con los usuarios de versiones 2007 de Office, se podría haber resuelto con el parche correspondiente, que es gratis y está disponible en la web de Microsoft:

Paquete de compatibilidad de Microsoft Office para formatos de archivos de Word, Excel y PowerPoint 2007

Pero esto tampoco es necesario, puesto que la Administración española no debería usar formatos cerrados para el intercambio de información entre administraciones o entre la administraciones y los ciudadanos, el problema es que nadie hace caso. Pero es muy sencillo lograr que Office almacene su información en ODF, sin que se pierda la apariencia del documento si tenemos la precaución de usar los caracteres adecuados. Como se puede ver, la interoperabilidad se usa con excusa, con la misma facilidad que se desatiende en algunos casos, esa es la trampa comercial. Mire usted, si quiere poder abrir documentos de Office 2007, debe comprar Office 2007, y de paso Windows Vista, que por cierto, no va a funcionar demasiado bien en su ordenador y por lo tanto, también lo tendrá que cambiar. Se me olvidaba, también va a tener que cambiar la impresora y el escáner ya que Vista no soporta ese hardware de hace 4 años. La pena es que no te cuentan toda la historia y tragamos con todo.

Respecto a tus recelos, he de decir que los estándares abiertos son la solución, puesto que si dos aplicaciones se acogen a una determinada definición de estándar abierto, serán automáticamente compatibles entre ellas, salvo como ocurre algunas veces, se saquen los pies del tiesto a la hora de implementar el estándar. Asimismo, lo que es estándar y abierto, no podrá dejar de serlo en el futuro por definición, otra cosa es que se evolucione y no se use tanto el estándar, pero ahí tienes el TXT, que poca gente usa, pero que sigue siendo una opción para almacenar texto en la mayoría de los procesadores de texto actuales.

Estoy de acuerdo con el problema de los estilos o la apariencia del documento, sin embargo, con la evolución de los estándares abiertos, también se ha producido un mejor tratamiento de este asunto, aunque también es cierto, que existen "trampas" ocultas para que esos estilos no se mantengan con facilidad, por ejemplo, en los tipos de letra, también privativos, utilizados entre las distintas plataformas.

También he de reconocer, que desde que PDF es un estándar abierto y está controlado por ISO, los problemas de "compatibilidad" son mucho menores que antaño. De hecho, suelo abrir y sin problemas, todos los PDF que recibo o que genero, con cualquiera de las tres aplicaciones que uso habitualmente para ello.

Pero no soy yo el único que lo dice, lo dicen miles de documentos oficiales de todo el mundo, si queremos ser interoperables, si queremos que nuestra información llegue a todo el mundo, no hay más remedio que usar estándares abiertos y como es lógico, estar atentos a la evolución de dichos formatos para mantenernos al día, pero siempre, estándares abiertos.

Un saludo, Fernando Acero

"Copyleft Fernando Acero Martí­n. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved. Quotation is allowed."

Borde's picture

unas cosillas


una es que existe un complemento para office 2003 para poder abrir documentos creados con Office 2007. No sé el por qué este complemento es un gran desconocido, pero la sirve de forma gratuita microsoft desde hace mucho tiempo y muchas personas la desconocen.

la segunda es que creo que confías demasiado en los formatos abiertos en cuanto a su perdurabilidad. Estoy casi seguro que aunque tengas hoy documentos en formato abierto dentro de 10 años tendrás algunos problemas con ellos. No hablo de pdf, sino de documentos tratables (vale... el pdf también lo es con algunas herramientas, pero o son de pago o no funcionan muy bien; hablo de pdf a doc por ejemplo).

otra es que creo que hay muchas empresas que prefieren usar software privativo aunque se pierda interoperabilidad, por tener algunos mayor calidad o ser casi únicos en su negocio.

No quiero encender el flame de Office-OpenOffice, pero aparte de la diferencia de calidad (hablo para empresas), existen más problemas en comunicarse distintos proveedores o clientes documentos en OpenOffice que en MSOffice, por la sencilla razón del número de instalaciones de cada uno.

Sencillamente creo que siempre existirán diversos formatos y el nuevo y mejor será privativo (sony, toshiba, microsoft, apple) porque alguien habrá puesto la pasta, y luego saldrá el de uso libre pero casi siempre detrás; por lo que muchas empresas no pueden perder el tiempo en este juego.

No me convence nada que tienda a "unificar", en casi ningún concepto de la vida. Será más cómodo que todo el mundo hable un único idioma, pero creo que es bueno para otras muchas la variedad. Y como en otros campos de la vida, la propia informática va solventando los mayores problemas de interoperabilidad.

@elbordeinforma

Fernando Acero's picture

Algunas cosas...


Se han cruzado dos comentarios pero:

a) Es cierto, esa posibilidad existe, pero casi nadie la usa, de hecho la mayoría piensa que la única forma de solucionar el problema de interoperabilidad con Office 2007 es comprando Vista i Office 2007. Pero el problema de fondo está en el uso de formatos privativos que están pensados para atarnos de determinada plataforma tecnológica.

b) La experiencia demuestra que los estándares abiertos son más perdurables, siempre existen estrategias para poder pasar de unos a otros con mayor facilidad, lo que se pretende es que perdure la información no el estándar, que es un vehículo para su conservación. De todos modos, nadie dice que no se tenga que estar atento a los cambios en los estándares abiertos y adaptarnos a ellos de la mejor forma posible.

c) No estamos hablando de software privativo o de software libre, estamos hablando de la mejor estrategia para preservar nuestra información con la independencia de que usemos software libre o privativo. De hecho siempre se pueden establecer mecanismos para almacenar la información usando estándares abiertos con independencia de la aplicación que se use.

d) No siempre ha sido la versión comercial la que ha tirado del carro y la aparición de alternativas libres siempre han ayudado a asentar el mercado. No siempre se pretende tener una "copia" libre de algo privativo, en ocasiones hay alternativas libres mucho más interesantes que las privativas. Un ejemplo lo tenemos en OggVorbis o ODF. De todos modos confundes algunos términos, yo hablo de estándares y en otras ocasiones de estándares abiertos.

e) Los problemas de interoperabilidad no los soluciona la informática, son los usuarios, con las estrategias y decisiones acertadas los que tienen que solucionarlos. El uso de estándares abiertos no implica uniformidad y desgraciadamente, con el ejemplo del HTML tu último comentario carece de peso. Estaría bueno que cada página Web usase un lenguaje de descripción de páginas distinto o que tuvieras que pagar un "canon" para acceder a determinadas páginas, eso sí, cada navegador lo interpreta a su manera.

Un saludo, Fernando Acero

"Copyleft Fernando Acero Martí­n. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved. Quotation is allowed."

gonav's picture

Ejemplo práctico: odt


En relación con el apartado b) del comentario de Fernando, que responde a la inquietud manifestada por Borde sobre la perdurabilidad de los formatos abiertos, me gustaría ampliar este aspecto con un ejemplo concreto.

Antes de ello quiero incidir en la importancia capital que tiene, en mi opinión, el formato abierto (genéricamente hablando) frente a cualquier otro sistema. Para mí esto significa posibilidad de acceso a los datos contenidos, pues conozco la estructura interna del fichero.

El formato de OpenOffice -supongamos un documento de texto para centrar el asunto- es a grandes rasgos una estructura XML comprimida en un contenedor con extensión odt. Para muestra un fichero odt con un poco de texto, una tabla y una imagen insertada:

ejemplo.odt

Configurations2  META-INF  mimetype  settings.xml  Thumbnails
content.xml      meta.xml  Pictures  styles.xml

./Configurations2:
accelerator  images   popupmenu    statusbar
floater      menubar  progressbar  toolbar

./Configurations2/accelerator:
current.xml

./Configurations2/floater:

./Configurations2/images:
Bitmaps

./Configurations2/images/Bitmaps:

./Configurations2/menubar:

./Configurations2/popupmenu:

./Configurations2/progressbar:

./Configurations2/statusbar:

./Configurations2/toolbar:

./META-INF:
manifest.xml

./Pictures:
1000000000000346000001DD0E05E79A.png

./Thumbnails:
thumbnail.png

 

Donde los ficheros xml definen tanto el texto como el formato, el directorio Pictures contiene las imágenes insertadas, etc.

Pase lo que pase con OpenOffice, como que desaparezca o que cambien incluso de formato (por ejemplo pasaron hace poco de swx a odt), mi información sigue estando ahí a mi alcance, descomprimiendo y usando un simple editor de texto plano.

Siempre existirá una aplicación que lea el odt, y si no la hay, poco cuesta en un momento dado crear un simple script que extraiga y exporte el contenido del documento.

Incluso un fichero con formato binario particular creado por un programa realizado por mí, definiendo la estructura de los registros desde código, me brinda más facilidades para recuperar la información que el .doc de toda la vida.

Otro tipo de formato muy peligroso es el de compresión, que a algunos nos ha dado ya más de un susto. Tengo por ejemplo algunos ficheros comprimidos en arj y cosas más raras que ya veremos el día que necesite acceder a la información...

Cuando intento explicar a alguien profano en la materia el riesgo de los formatos propietarios, suelo utilizar como símil tener una caja fuerte en la oficina, donde guardas tus documentos en papel, pero con la particularidad de que la llave la tiene una persona ajena a tu negocio, que pertenece a otra empresa, y que tiene que venir a abrir y cerrar la caja fuerte cada vez que necesites acceder a los documentos.

Por último, que Fernando me disculpe si he adelantado involuntariamente aspectos de sus siguientes artículos sobre el tema.

Un saludo,
Domingo González

Fernando Acero's picture

No te preocupes, ha estado genial.


Hola Domingo:

No te preocupes, luego pensaba hablar de esto y de las posibilidad de recuperar información, de las diferencias en los formatos basados en texto y etiquetas, como el XML o HTML, y los binarios como el .doc.

Lo has hecho muy bien y muy didáctico, seguramente, mejor que yo, como te he dicho, genial.

Un saludo, Fernando Acero

"Copyleft Fernando Acero Martí­n. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved. Quotation is allowed."

Borde's picture

si hubiera leido antes este comentario


no habría escrito el mío a trompazos como lo he hecho, pues tu lo has expuesto mejor que yo.

Gracias a los dos a Fernando Acero y a Ma.

@elbordeinforma

Fernando Acero's picture

Lo que no es lógico es que ocurra esto...


Lo que no es lógico es que existiendo el XML y otros estándares abiertos, como el ODF o el PDF/A, la realidad sea esta:

¿Por qué las historias clínicas electrónicas son incompatibles entre sí?

Asimismo, hay una mala noticia para los usuarios de Office 2007, al parecer las cosas no han salido como se esperaba:

Update on ODF Spreadsheet Interoperability.

Creo además que en este momento el soporte para ODF es muy superior al de .DOC, si tenemos en cuenta todas las plataformas y aplicaciones que lo soportan en este momento. También es curioso que en este momento sea mejor el soporte para ODF desde Office 2003, para el que hay dos opciones distintas, que desde Office 2007, que en teoría es capaz de almacenar información en XML de forma nativa. Desde mi experiencia, he logrado mejores resultados exportando a ODF desde Office 2003 a OpenOffice.org, que importando directamente el mismo documento en .doc, tanto bajo Linux que bajo Windows.

Un saludo, Fernando Acero

"Copyleft Fernando Acero Martí­n. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved. Quotation is allowed."

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No te olvides de otros formatos propietarios


Mencionas muy seguido (y con razón) el caso Microsoft, aunque hay otras cosas igual de malas o peor.

  • Tengo en mi casa una decente cantidad de teleobjetivos Yashica, los cuales no puedo usar con camaras Nikon ni Canon.
  • También tengo una colección de MiniDiscs con un grabador/reproductor "portátil" (para el 2000 estaba bién, aunque ahora parece un ladrillo) que está acumulando una cantidad significativa de polvo.
  • Ya que estamos con formatos Sony, un familiar cambió recientemente su viejo móvil LG por un flamante Sony y no pudo utilizar su memoria microSD en su nuevo teléfono, sino que tuvo que comprarse un MemoryStick.
  • Y no habemos de la casi imposible tarea de encontrar una placa base con socket Intel 478, ahora que ese formato ya no se usa.
  • Tengo un amigo que trabajaba en diseño gráfico y ha acumulado una increíble cantidad de discos Zip de 250Mb antes que los CDs grabables fueran económicamente factibles.

No continúo porque sería demasiado largo, no porque me falten ejemplos.

En cuanto a los casos que mencionas:

Lo de hacer depender una Web pública de controles ActiveX en el navegador del usuario no tiene perdón. Una cosa es que lo exija Microsoft para WindowsUpdate (se supone que si utilizas WindowsUpdate ya tienes Windows+IE, por lo cual es razonable). Pero su utilización en una Web pública no sólo deja fuera a FireFox, como tú dices, sino también a Safari, Opera, Lynx, etc. Aquí lo que toca es que cada uno que se encuentre con este problema envíe una queja formal. Cuando el número sea suficiente, quizás atiendan nuestros pedidos.

Con lo del fichero PowerPoint, por un lado, el organismo que había encargado el trabajo tendría que haber especificado muy claramente cuáles versiones de PowerPoint aceptaban y cuáles no. A falta de una especificación clara, deberían haber aceptado la versión actual del producto. Por otro lado, cualquiera con una licencia válida de Windows+Office, puede descargar un lector gratuito de formato PowerPoint 2007 desde la web de Microsoft, por lo que tampoco esto debió haber sido excusa. En fin, que no es cosa del formato, sino de la estupidez humana.

Con respecto al vídeo Betamax, es verdad que el formato es superior a VHS, aunque nunca tuvo mucha aceptación comercial masiva (me suena de algo...). Sin embargo es ampliamente utilizado en el mundo profesional (otra vez, me suena de algo). Cualquier productora o canal de televisión podrá leer perfectamente cintas Betamax. También hay varios servicios profesionales que pueden transferir a DVD todas las cintas Betamax que les lleves. Finalmente, puedes conseguir en eBay una grán cantidad de máquinas Betamax a precios más que razonables.

Aquí quiero hacer un alto...

...y preguntarte ¿cuál es tu postura con respecto al guardado de este tipo de información?. Puedes pasarla a DVD, pero ¿quién te garantiza que dentro de 25 años se consigan lectoras de DVD? ¿o aunque las consigas, que las TVs (¿holográficas?) de la época tengan los conectores necesarios para conectarlos? El problema de la obsolesencia no es ya sólo técnico, sino también comercial (volver a comprar tus LPs en formato CD y luego en formato MP3, volver a comprar tus películas VHS en formato DVD y luego en BlueRay, etc).

Conservo los periódicos de los días que nacieron mis hijas. Dentro de 10, 20 o 50 años cualquiera los podrá leer y enterarse de lo que pasaba en el mundo ese día. Cuando finalmente todos los periódicos sean digitales ¿cómo puedes lograr el mismo objetivo? ¿imprimiéndolos? No me parece razonable.

Sigamos.

En el caso del empresario, asumo que el problema aquí es pasar la información guardada a algún sistema alternativo. Este problema es tan viejo como la informática y es en parte responsable que Cobol siga casi tan vivo como hace 30 años. Imagínate qué pasaría si Oracle o SAP cerraran sus puertas... Para esto no hay solución.

El formato RTF es un formato creado por Microsoft, <ironic> no entiendo cómo puede gustarte... </ironic> :-)

Y ya lo vamos dejando, mencionando que aunque probablemente en el futuro todos trabajemos en ODF, los formatos .DOC y .XLS (hasta su versión Office 2003) son alternativas bastante aceptables. Son formatos propietarios, si. Pero soportados por prácticamente todo el mundo y están abiertamente publicados.

Más o menos como el caso del formato .OGG (free) vs .MP3 (estándard de facto).

Es que hay cosas contra las cuales es extremadamente difícil luchar.

Un cordial saludo,
Andy

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Está claro....


Hola Andy:

Ya he dicho que recurro a Microsoft y a sus formatos privativos para simplificar la comprensión del problema, ya que es algo que los usuarios tienen cerca y usan a diario, pero el problema, como también he dicho, lo pueden tener usuarios de cualquier aplicación que almacene la información en formatos privativos. Aquí quiero volver a recalcar que lo importante son nuestros datos, no las aplicaciones con las que los procesamos. Una vez que imprimimos nuestro documento, es casi imposible saber la plataforma tecnológica que lo generó, no debemos confundir el objetivo, con los medios para alcanzarlo.

Lo que pretendo con estos artículos es concienciar del problema, no solucionarlo, puesto que para la solución es necesaria la acción consciente y meditada de todos los usuarios.

Las tecnologías propietarias, como bien relacionas, suelen ser fuentes de problemas. Los cambios tecnológicos suelen ser perversos y suelen establecerse para que dejen de ser utilizables ciertas tecnologías y forzar al cambio, es decir, son parte de la estrategia comercial.

De las opciones para mejorar la interoperabilidad de algunas aplicaciones ya hablaré en un artículo posterior y entre las opciones está la de instalar el paquete de compatibilidad con Office 2007 en versiones anteriores, aunque esa opción en lugar de mejorar la interoperabilidad entre plataformas distintas, lo que puede hacer realmente es empeorarla. Pero debes comprender que el alumno que no pudo usar su presentación en la Universidad no era responsable de la configuración del ordenador que había en el aula de exámenes y tampoco lo era las políticas informáticas la Universidad.

Desde luego, en mi trabajo, que usamos Office 2003 Professional, tampoco está instalada esa opción, ni tampoco tengo la posibilidad de abrir o guardar documentos en formato ODF. Por ello, todo lo que considero importante y puede ser modificado posteriormente, lo guardo en RTF y en en PDF/A, si es un documento digitalizado o no se va a cambiar en el futuro. Pero he de decir que todos mis esfuerzos para que se modifique la configuración por omisión de las estaciones de trabajo y se mejoren su interoperabilidad dentro y fuera de la plataforma tecnológica no han tenido el menor resultado hasta el momento.

Respecto a tu pregunta, está claro, como ya he reflejado en mi artículo, que hay que diferenciar la información del soporte que la mantiene y que tanto el formato de la información, como el soporte físico que la mantiene, pueden darnos problemas de interoperabilidad con el tiempo. De nuevo, debe ser el usuario el que esté pendiente de esos cambios y el que debe tomar las decisiones adecuadas a tiempo. En los Criterios de normalización seguridad y conservación hay unas buenas pautas para evitar en la medida de lo posible ese problema.

Respecto a los formatos de información gráfica, siempre uso estándares abiertos, respecto a los soportes, intentaré actualizarlos con el paso del tiempo, pero también es cierto que ahora tengo copias de seguridad de la información importante en DVD y en un disco duro externo. En ocasiones incluso uso varios estándares abiertos, si la información es especialmente importante.

El problema del empresario no existiría si el programa permitiera exportar la información a un simple archivo de texto separado por comas, pero eso no interesaba al fabricante, no interesaba que en un momento determinado el usuario pudiera cambiar de programa con facilidad. El caso es que cuando compró el programa, la interoperabilidad no fue uno de los requisitos para su adquisición ¿quién lo iba a pensar? de hecho, el programa hace copias de seguridad, pero también en su formato privativo. Está claro que si esta persona se compra otro programa de gestión se preocupará y mucho, de los formatos de almacenamiento y de exportación de información que soporte.

El RTF es un formato abierto creado por Microsoft, aunque es cierto que es un poco desordenado y que ya va por la versión 1.9.1, lo que crea algunos problemas menores de interoperabilidad. Pero está soportado por la mayoría de los procesadores de texto, libres y privativos desde hace años y también es cierto que soporta la mayoría de las características de Word. Sin embargo, hay que decir que algunas empresas han añadido extensiones propietarias al RTF y las han protegido mediante patentes, lo que sin duda es un problema cara a la interoperabilidad, pero yo usuario de Linux, OpenOffice.org y AbiWord, no creo que tenga ese problema con los documentos que exporte y guarde en ese formato. De todos modos, el RTF es un formato no binario, en realidad es un formato de marcas y puestos a malas, se podría recuperar la información, sin formato, con un simple procesador de textos ascii.

Discrepo en la apreciación de que un formato abierto sea igual de aceptable que un estándar abierto y que a la larga, nos da la misma seguridad a la hora de almacenar nuestros datos. También discrepo sobre el soporte de los formatos de Office por otras aplicaciones, más bien podemos decir que hay aplicaciones que tienen un soporte más o menos marginal.

No creo que sea una buena idea caer en la falacia de los "estándares de facto", el MP3 es lo único que había en su momento, ahora está el OggVorbis y cada día hay más dispositivos que lo soportan, pero ese no es el problema de de fondo de la interoperabilidad, si todos mis dispositivos usan MP3 y no tengo que intercambiar información con nadie, pero hay muchos escenarios para la interoperabilidad y también muchos problemas de royalties y licencias en torno a los formatos privativos.

Como he dicho, el uso masivo de un formato o de tecnología no lo convierte en un estándar, de hecho, ese formato o tecnología, aunque estén publicadas sus especificaciones, seguirá ligada a la empresa y a los avatares de la misma, lo que siempre es un riesgo. ¿Que pasaría si la empresa que ahora mantiene la patente del MP3 cambia las reglas del juego?, de hecho es ese el motivo del declive actual de este formato. Pero ¿dirías lo mismo del Windows Media Audio?. De hecho, a diferencia de los usuarios de paquetes ofimáticos, que parece que ponen más énfasis en el medio que en el fin, en el caso de los usuarios de dispositivos de audio portátil la finalidad la tienen muy clara y es la de escuchar sus canciones y seguro que estarán más seguras para el futuro en OggVorbis, que en MP3, dado el claro declive de este formato.

Una de las cosas que tienen los estándares es que se comportan como una "fotografía" estática de una determinada tecnología, lo que permite tener cierta seguridad de que las cosas no van a cambiar demasiado, salvo errores en la implementación.

Respecto a la pregunta sobre el formato para guardar los periódicos de cuando nacieron tus hijas, bueno, creo que como antes, debemos diferenciar el formato del soporte. Si me preguntas por el formato, en mi caso la elección sería PDF/A, que está diseñado para el almacenamiento de información a largo plazo y encapsula gran parte de la información. Si he de optar por un formato gráfico, posiblemente sería PNG ya que es un formato abierto y libre que no tiene pérdidas. Sobre el soporte, en este momento sería DVD, puesto que los lectores BluRay son caros por el momento, siguen siendo compatibles con ese soporte en lo que se refiere a las dimensiones y geometría y con el estándar abierto ISO 9660, en los que se basan los CD's y DVD's de toda la vida. Desde luego, no digitalizaría la información y la montaría a base de copiar y pegar sobre un documento .DOC para almacenaría en un soporte obsoleto y creo que tu tampoco estimado amigo. Como ves, no es cuestión de guardar las cosas en papel, hay opciones digitales y medianamente seguras y lógicas en este momento.

Una de las cosas que tienen los estándares, es que se comportan como una "fotografía" de una determinada tecnología, lo que permite tener cierta seguridad de que las cosas no van a cambiar demasiado, salvo errores en la implementación del estándar. Esa seguridad no se tiene con los "estándares de facto", ni con los "formatos abiertos", aunque algunos se empeñen en que parezca lo contrario.

Está claro, que la interoperabilidad es un problema de los usuarios, cada uno debe tomar la decisión que considere más adecuada. Si alguno considera que lo mejor para él es usar .DOC en su versión de Office 2007, pues bueno, es su opción, pero luego puede tener problemas para reutilizar esos datos en el futuro si decide cambiar su opción tecnológica dentro o fuera de la plataforma Microsoft o para compartirlos con determinados usuarios.Pero también puede pasar que Microsoft acabe sucumbiendo a la crisis en esta década, o que Microsoft decida abandonar Office como producto, como ya ha hecho con el Flight Simulator, o con la enciclopedia Encarta ¿vale la pena jugar a una sola carta cuando hay opciones válidas?

Yo solamente explico el problema, hago algunas reflexiones y aporto algunas posibles soluciones, pero es problema del usuario el tomar las decisiones que considere más adecuadas para mantener a salvo sus datos y para facilitar su comunicación con el resto del mundo. Aquí no hablo de mantener a salvo mi opción tecnológica en detrimento de la de nadie, hablo de establecer estrategias coherentes para mantener a salvo nuestros datos y para compartirlos sin trabas con todo el mundo, es algo muy distinto.

Un saludo, Fernando Acero

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