Mucho se ha hablado -particularmente aquí, en Kriptópolis- sobre el espionaje (léase retención de comunicaciones, para no ser tan alarmistas) al que los gobiernos pueden someter a los ciudadanos.
Es bastante claro que ya hay iniciativas para evitarlo: desde las redes "cebolla" como Tor a protocolos con cifrado punto a punto como HTTPS.
La ventaja de los primeros es que nadie sabe con quién comunicas. La ventaja (o desventaja) de los segundos es que una autoridad central te garantiza que comunicas con quien realmente quieres.
Y digo "comunicar" y no "navegar" porque ambos esquemas se pueden utilizar para multitud de cosas distintas: se puede navegar por Tor, descargar archivos por Tor, estar en redes de iguales por Tor y enviar correo electrónico por Tor. Igualmente se puede navegar por HTTPS, descargar ficheros por FTPS, etc.
La desventaja de todos estos sistemas es la misma: lenta implantación. Y ello se debe a que están en la capa de transporte.
Hasta aquí, el análisis. Ahora mi (quizá no tan) loca idea...
Pocas semanas después de que el Parlamento Europeo
-¿Es cierto que Microsoft nos espía a través de Windows?
Cualquiera que conozca un poco los Estados Unidos sabe que hay algunas cosas que los norteamericanos no perdonan; por ejemplo, que sus derechos sean violados por su propio gobierno.