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El trabajo: ¿maldición bíblica?
Ya sé que cuando el desempleo sume a muchas personas en la angustia o la desesperación no resulta nada popular escribir para desacreditar el trabajo, pero es que hoy no he podido resistirme.
La culpa la tiene un anónimo escrito en Barrapunto que describe -otra vez- la amarga realidad laboral cotidiana de miles de informáticos en éste y otros países. Pero es que además mi propio entorno está lleno de frustraciones similares y -esto es lo curioso- en casi todos los campos de la actividad humana...
¿Por qué existe una disparidad tan enorme entre las expectativas que un día pusimos en nuestros estudios y la realidad cotidiana que luego nos vemos obligados a soportar? ¿Por qué cualquier actividad que se disfruta tanto cuando es una simple afición, acaba convirtiéndose en pesadilla cuando la convertimos en profesión? En definitiva: ¿por qué nos vemos obligados a trabajar como esclavos cinco días a la semana (o más) para poder consumir como locos treinta días al año (o menos) y esos frenéticos fines de semana?
No os pido ideas geniales ni soluciones. Probablemente no existen. Sólo me gustaría saber si experimentáis en vuestras carnes esa aguda frustración que produce tener que hacer un trabajo que no ves reconocido, ni pagado, ni acorde a las expectativas de tu juventud.
Por aquí habrá también muchos informáticos... Si pudieras elegir, ¿volverías a trabajar en lo mismo? Los trabajadores intelectuales -en general- ¿no habéis añorado mil veces el disfrute que os supondría parar de una vez vuestras cavilaciones y realizar cualquier labor física, quizás incluso mejor pagada? Tengo amigos médicos que sueñan con instalar persianas, así que con eso os lo digo todo... ¿Es posible trabajar en-lo-que-te-gusta o una vez se convierte en trabajo deja de gustar? ¿Y qué decir de esos valientes que venden lo que tienen o reúnen sus ahorros y se marchan a Nueva Zelanda, a vivir de lo que va saliendo? ¿Están chiflados o son los únicos cuerdos?
¿Síndrome post-vacacional? Seguro que algo tendrá que ver en el tema que os planteo...
A ver si os pillo reflexivos y me dáis algún feedback... digo, ¡respuestas!




Es la pura realidad.
Pero creo que esto se debe a que hoy en día las cosas no son como antes e incluso el conocimiento o la capacidad de hacer algo se ha masificado.
No hace falta "el médico" o "el informático". Hacen falta "los médicos..." o "los técnicos..." Si eso mismo, los técnicos agrupando en ello a todas las categorías del universo informático.
Ahora ya se busca al "guru" o al listo de turno que logra por meritos o por suerte llegar a tener cierta fama en algún sector.
En cuanto una profesión se masifica, no hay nada que hacer, las consecuencias implican que el propio trabajo se haga rutinario, monótono y repetitivo.
Por ejemplo mis deseos siempre han sido trabajar en el campo de la robótica y la inteligencia artificial. También me gusta la programación a bajo nivel y los sistemas operativos.
¿Cual es la realidad? Pues que estoy trabajando como el chico para todo, manteniendo un producto que es un portal de eLearning y fuera de eso arreglando fallos que se vayan produciendo.
Posiblemente dentro de poco acabe programando en Java, incluso me han pedido que me saque la certificación... Pero, ¿que programaré? pues alguna aplicación de gestión, relacionada con la educación....
En fin algo muy interesante para algunos, pero no para mi.
Entonces me pueden decir: "Cambia trabajo"
Si vale lo cambio pero, ¿Done? No hay trabajos que demanden personal para hacer lo que me gustaría y eso se debe a que la inversión en I+D es baja, a que la mayoría de las empresas se dedican a hacer productos de bajo coste, para ser usados por simples usuarios con bajos conocimientos informáticos...
Por eso creo que la frustración en nuestro sector está tan extendida....
En fin... Por lo menos que queda la satisfacción de que en mis ratos libres, puedo participar en algún proyecto de software libre relacionado con algo que me interese y me motive.
Saludos y no os desanimeis que siempre hay una salida...
En mi caso trabajo tantas horas al día que no sé si comprarme una vivienda o sólo una cama. Por desgracia todavía son muchos los empresarios que creen que cuantas más horas tengas al trabajador metido en la exprimidora más zumo le sacas. Es de pensar que a estos nadie les explicó las proporciones inversamente proporcionales.
Desde mi punto de vista considero que lo mejor es ser autónomo. Los desarrolladores y otros hemos sido absorvidos por empresas que nos manejan a su antojo y lo único que hacen es vender lo que nosotros construimos, ganando unos pocos el dinero de muchos. En fin, puto trabajo y puta sociedad del consumo.
Vamos a trabajar.
La aventura puede ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo para llevarla acabo.
Vaya por delante que no soy informático, sino matemático. Pero los principales problemas que se comentan (que nadie reconoce tu trabajo, y lo duro que es trabajar horas y horas intentando resolver un problema que en un momento dado llegas a ver que es NP-completo) lo sufrimos igual. Y tengo que decir que, aunque tenga que ser a base de tirar de becas, emigrar a otros países porque en el tuyo nadie gasta dinero en investigar (y además hay muchísimos especialistas a la caza de cada plaza), o incluso buscandote la vida con clases particulares o lo que sea para poder comer a la vez que tienes tiempo para investigar, no cambio el trabajar en lo que realmente me gusta por nada.
Sospecho que la principal razón por la que la gente que ha escrito esto está tan quemada es el ambiente laboral: stress, competencia atroz, y unos jefes que exprimen hasta la última hora a sus empleados. Sin embargo, ese no es un problema de la profesión informática, sino del sistema laboral y empresarial actual. Ese tipo de mierda de vida lo sufre desde el programador hasta el responsable de personal, pasando por logística, contabilidad...
Pues que quieres que te diga, tienes toda la razón.
Yo llevo toda la vida destripando y machacando ordenadores y sistemas operativos. Dada mi temprana vocación y mi interés por la electrónica, me decidí a estudiar Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones (3 años mas proyecto), para lo que tuve que desplazarme a otra ciudad. Entre pitos, flautas y profesores mediocres que te hacían escribir un programa en ensamblador en papel (10 folios) en un examen y luego se permitían el lujo de decirte que no funcionaba...jamás entendí una prueba así, tardé 5 años en terminar, pues me pegué 2 con el proyecto de fin de carrera.
Al terminar la técnica, con la crisis de las .com, se me ocurrió la genial idea de estudiar la superior, o sea 2 años más y otro proyecto (otra cosa que nunca he entendido; si ya he hecho un proyecto, que una comisión de estudios evalúe si es posible convalidarlo o ampliarlo para que sea válido para la superior). Al terminar con las asignaturas año por año, me puse a trabajar como becario para una empresa de I+D+i por un sueldo miserable y trabajando más de 8 horas al día, más de 5 días a la semana. Lo positivo es que me dí cuenta de que el 80% de lo que ¿aprendí? en la carrera no servía para nada en el mundo real. Tras 2 años trabajando (becado, ¿hay diferencia en nuestro mundo?), decidí volver a casa de mis padres, pues no tengo derecho a paro, para terminar el proyecto de la superior que espero presentar en breve.
Así que aquí estoy, con 29 años, sin perspectivas de futuro, pero lo más importante, sin ILUSIÓN.
No me extraña que este país esté a la cola de la I+D+i, cuando una empresa de tragaperras española es la que invierte más del 40% de todo el capital de I+D que se invierte en España, cuando los investigadores viven becados de por vida en condiciones miserables y cuando las universidades del resto de Europa forman ingenieros que se incorporan al mercado laboral con 21 ó 22 años.
Actualmente lo único que quiero es terminar y después ya veré. Pero me he planteado muchas veces dedicarme a lo que más ilusión me haría, la fotografía. O largarme al Tibet a meditar y poder ascender las cumbres del Himalaya.
Ideas para dedicarme al desarrollo software tengo, que sean viables aquí y ahora, y me permitan vivir decentemente, es otra historia. Lo peor es que ahora lo único que me apetece es leer, sacar fotos, hacer deporte, viajar y disfrutar de mi novia y mis amigos. ¿Se pagará eso algún día?
Bueno, esa es la mi opinión, la opinión de un Ingeniero de Teleco quemado de la vida, que se da cuenta de que ha perdido los mejores años de su juventud estudiando y esclavizado en una beca. Ahora "envidio" a los deportistas (sobre todo cuando me duele la espalda de estar todo el día programando), a los surferos y a los funcionarios.
No sé si es porque vivo en otro país, uno subdesarrolladito del sur (Argentina)... pero mi visión es diametralmente opuesta a la del artículo en barrapunto. Mi historia personal comenzó como aficionado con una Talent MSX, luego una XT, una carrera informática, interesantes opciones de trabajo... no mucho dinero, pero sí tengo que trabajar mucho menos comparativamente a, digamos, un plomero, un mecánico, etc. Trabajo (y trabajé) como técnico en PC y comunicaciones, programador, docente (Sistemas Operativos, Programación, Redes, Cisco Networking Academy Program), operador de sistemas de información geográfica, operador de equipos de comunicaciones por HF.... etc, etc.
En mi historia de 15 años con la informática (actualmente tengo 29), puedo decir que no me puedo imaginar siendo otra cosa. Todas las actividades las disfruté. Si bien existe alguna falta de reconocimiento, la mayor parte del tiempo me encuentro siendo respetado y solicitado.
Mi humilde opinión.
Jorge
Bueno no he leído todos los posts pero no creo que alguien haya escrito esto. Cuando entras en una disciplina que exige tantas horas de estudio y potencial intelectual (no estoy descartando los otros trabajos de este argumento pero principalmente trabajos de "desgaste menta"l), son trabajos que denominaré recursivos, es decir, la informática (por tomar un ejemplo adecuado) a pesar de ser una herramienta, muy buena por cierto, se nutre a si misma de ella misma, es decir ella misma es su alimento, ella misma se puede explicar y convive en un sistema de supuestos que hemos establecidos y que se ha independizado de nosotros (algo muy parecido al lenguaje, aunque en el lengujae es más poderoso). Lo que quiero decir para aquel que no se quiera tragar el sapo que dije es que al tener el único propósito de aprender informática entras en un círculo vicioso donde entras al sistema informático y vas a ti y te vuelves a ir al sistema. No tienes ninguna meta (aunque lo creas) y te desgastas. La informática al ser una herramienta (y repito, muy poderosa) debes utilizarla para un fin, para darle sentido a todo. El único ejemplo que les puedo dar es el mío: Yo uso mis conocimientos para enseñar a la gente "común" desnutrida del privilegio de querer aprender, a interesarse por las nuevas tecnologías y aprender de ellas, además como marxista que soy le doy un giro socialista a mis habilidades y promover la libertad, por ejemplo con el software libre.
Bueno espero que haya ayudado mi comentario, Saludos.
Trabajo: La Octava Plaga
Lo ideal:
“Se puede decir que alguien recibe el precio natural de su trabajo cuando este precio es suficiente para su sustento durante el tiempo requerido para efectuar aquel trabajo, suficiente para reembolsarle los gastos de su educación y para compensarle del riesgo de que no viva bastante y de que no triunfe en el oficio.
Mientras una retribución satisface dichas exigencias, el trabajador está suficientemente animado y el producto será suministrado en proporción a la demanda.”
Adam Smith, “Lecciones de Glasgow”.
Lo real:
“Pero aunque el trabajo es la medida real del valor en cambio de todos los bienes, generalmente no es la medida por la cual se estima ese valor [...]. Fuera de esto, es más frecuente que se cambie y, en consecuencia, se compare un artículo con otros y no con trabajo [...]. La mayor parte de las gentes entienden mejor qué quiere decir una cantidad de una mercancía determinada, que una cantidad de trabajo. Aquélla es un objeto tangible, y ésta, una noción abstracta, que aún siendo bastante inteligible, no es tan natural y obvia.
Adam Smith, “Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones” (Más conocido como “La riqueza de las naciones”).
Siguiendo la línea histórica de enunciados y definiciones, no puedo evitar aquella que nos inculcaron, o trataron de inculcar, nuestros mayores, ignorantes de su origen y verdadero fundamento o razón: “El trabajo es salud”.
Mentira entre las mentiras, paradójicamente, goza de la mayor credibilidad y obediencia que cualquier otra definición “conveniente” que pudiera aplicarse al esfuerzo del hombre por lograr su subsistencia. Podemos incluirla sin temor a equivocarnos entre uno de los tantos métodos descriptos en las Políticas de Dominación Social (no menciono autores ya que muchos han escrito sobre el tema y pocos han leído sobre él).
¿Su origen? Según mis investigaciones y lectura de “libros que no están a la venta ni son de acceso libre y público”, en una orden de monjes cuyo nombre no voy a dar por razones más que obvias ya que sigue activa –y poderosa- en la actualidad, y no deseo cargar con más enemigos, me sobran los que tengo.
Elaborada y hecha pública, un tanto como orden y otro tanto como consejo, según el grado de ilustración del destinatario, y en sus comienzos (aprox. Año 1560, cuando se dieron cuenta que el látigo “vencía pero no convencía”), advertencia severa para que el aborigen, esclavo, dominado o desposeído bajo su caritativa tutela trabajara duro hasta el último de sus días mientras sus benefactores se rascaban los higos.
Entonces, ni Maldición Bíblica ni Octava Plaga, simple y pura estupidez humana, como estúpido soy yo que trabajo hasta 18 horas por día para mantenerme “saludable”.
Por eso coincido con casi todos los que respondieron, menos con mi compatriota (quizás su juventud influya en lo escrito, y está bien que sea así, la esperanza es lo último que se pierde), cuya situación laboral la observo como la excepción a la regla en mi casi extinto país, ese de las eternas internas y de las sempiternas campañas políticas, donde todos pelean por el punto más alto del podio electoral, y cuando están parados sobre él olvidan las promesas y, creo, con cierta indulgencia aplicada al término, no saben qué hacer con el poder que el voto popular le ha otorgado (basta de sofismas: sí, saben, la deuda externa lo demuestra).
Ahora, volviendo a la informática/computación o como quieran llamarle, en mi país definirla y nombrarla es “tema libre”, al punto que hasta no hace mucho, en los programas de estudio primarios y secundarios se la denominaba oficialmente “Estenografía”, tengo demasiada experiencia en el tema, excesiva, abrumadora y asqueante: a los 13 años de edad ya era cadete, correveidile, empleado-todo-servicio en la subsidiaria de la inventora de la PC, a los 25 ingeniero, a los 33 gerente de sistemas (en otra multinacional), a los 39 jefe de proyecto en otra compañía no civil, profesor adjunto en materias inventadas o de relleno para justificar presupuesto (“Informática para Empresas” en la carrera de Licenciatura en Sistemas), a los 45 “consultor” -comienza el catabolismo profesional- y a los 50 elemento descartable.
Paralelamente atendía a usuarios despistados/ignorantes/estafados, reparaba, vendía, compraba PCs (un solo trabajo no sirve para lograr el “valor en cambio de las mercancías”, en mi país por lo menos), escribía como periodista especializado sobre todo lo que pudiera advertir al tercero desprevenido, potencial víctima de “la viveza criolla”.
Tiempos en que poco se sabía, poco interesaba y los que nos trabábamos en lucha con un ordenador lucíamos título y matrícula.
Pero se lo veía venir, el boom llegó mucho antes de lo esperado, tiempo de argentinos con “plata dulce”, viajes mensuales a Miami y “deme dos”, “tablita cambiaria” y “dólar regulado”.
Brotaron como hongos los comercios “dedicados”, publicidad con información a medias, asesoramiento con igual calidad, y llegamos al día de hoy donde cualquier usuario que ha podido instalar Windows en su PC, publica un aviso donde le plazca ofreciendo sus servicios como “Técnico en Computadoras”.
No bastó tal invasión, hoy tenemos “La computadora social”, plan estatal al que unen sus “esfuerzos” Intel, PC-Chips y Microsoft Corp., quien “rebaja” en un 30% el valor de la licencia de WinXP Home (en realidad la diferencia la subsidia el estado, o sea “todo habitante del suelo argentino, de buena voluntad...”).
Se presenta en “dos gustos” -aunque ya es vieja antes de llegar a manos del usuario- barata, y menos barata ¿La diferencia? 128 MB RAM y rígido de 40 GB, 256 MB RAM y disco de 80 GB respectivamente ¿Precio final abonado por el comprador? 720 y 804 dólares Íd. anterior pagaderos en 36 meses. No hay que ser muy avispado para saber el final: cuando el comprador ya no deba ni un dracma al estado, su PC será un trasto inútil u obsoleto olvidado en algún rincón del hogar (sueldo promedio de un argentino con preparación media: 270 dólares mensuales).
Ah, pero no debo ser tan injusto con mi Estado: contiene un minucioso e intuitivo curso para que el comprador aprenda cómo usarla...Sólo que no tuvieron en cuenta que se entrega a domicilio, en caja cerrada y con todos los programas compactados en el disco rígido, y el repartidor que hace la entrega, de informática conoce menos que de la historia de Katanga, el beneficiario ídem.
Vale aclarar que este plan, como todo lo “social” en mi pobre Argentina, no es más que la continuación de otro no menos original, “La garrafa social”, peso declarado oficialmente:10 Kg de gas mezcla butano-propano; peso útil real: 6 Kg de gas y 4 de agua, pero únicamente accesible a los que con muy buena suerte lograban ubicar algunos de los puntos de venta del beneficio “social”, y si lo hallaban, el requisito final: disponibilidad
Y no pierdo tiempo ni uso espacio de más para referirme a las Corps., empresas y multinacionales varias, son simplemente picadoras de carne (humana), contratan, exprimen y tiran, globalización que le dicen.
¿Ideas? Muchas, una como botón de muestra: difícilmente en el “gran país del norte”, en Dinamarca (mi vieja patria), Suecia o Alemania, un plomero pueda también cambiar lamparitas de luz, reparar techos o mantener jardines. Si su licencia dice “Plomero”, plomería ha de hacer. El mismo usuario solicita ver su permiso antes de dejarlo pasar.
¿Simple no? Pero parece que, por lo menos a nuestros legisladores, les cuesta mucho decidir sobre esto. Eso sí, y pueden reírse tranquilamente -no me ofende, sólo junta un poco más de pena en mi ser argentino- en un par de noches y sin saber lo que se vota por el apuro del brindis de Navidad o Año Nuevo, puede salir, como en realidad salió, una ley que ordena, que tal día de tal mes, se lo denomine y festeje, como el “Día nacional/provincial del chancho asado con pelo” (chancho=cerdo).
Para terminar, y no dejar sin esperanzas a los lectores cierro con una pregunta que refleja, mejor imposible, la situación del profesional en mi país (ignoro el nombre de su autor ya que lo bajé de la Red).
¿Qué coincidencia y qué diferencia existe entre un vendedor de computadoras (ordenadores), y un vendedor de autos usados? Coincidencia: Los dos mienten. Diferencia: Sólo uno de ellos sabe cuando está diciendo la verdad: el vendedor de autos usados.
Víctor Hugo
Víctor Hugo
Este es un tema complejo, no hay duda.
Retomando los posts de HNyNex y jorgedou (y enfocandolo desde mi perspectiva):
El problema de la formacion laboral dirigida a la informatica y la electronica tiene ver con la duracion de las carreras.
Como argentino y estudiante universitario me atrevo a decir que NO SIRVEN las carreras universitarias de informatica o de electronica.
Son una perdida de tiempo, de esfuerzo, de dinero y lo unico que reflejan es un sistema academico que no ha sabido adaptarse a los tiempos que corren. La tecnologia evoluciona a un ritmo que deja obsoletos no solo los planes de estudio de un año a otro, sino tambien (y este es el drama mas grande en las universidades argentinas) a los docentes, quienes como tristemente comprobe se considerean eximidos de actualizarse y de volver a sentarse en los bancos de aula que alguna vez ocuparon.
Como estudiante universitario de Ingenieria Electronica comprobe luego de llevar mas de 10 años de cursar materias (mi carrera dura 6 años, pero trabajando y estudiando es imposible terminarla antes) todas las mentiras que me dijeron al momento de comenzar. Hoy ya tengo 32 años y todo lo que se de electronica e informatica lo tube que aprender solo, pero esto no fue lo peor, lo mas grave fue que tube dedicar todo mi tiempo a estudiar materias obsoletas o decididamente las fantasias mediocres de docentes que desde hace decadas ya no tienen mas contacto con la realidad de un mundo que cambia dia a dia.
Luego de relacionarme con mucha gente en el plano laboral pude comprobar que lo unico que te permite tener una calidad de vida razonablemte buena (soy Argentino, lo unico que pretendo es comer todos los dias y tener aunque sea un dia libre a la semana) es hacer una carrera corta o cursos certificados.
Por otro lado una carrera a largo plazo te obliga a trabajar de cualquier otra cosa hasta lograr el titulo, que nunca va a llegar antes de los 30 años (con suerte). Hablo de mi situacion por supuesto, yo trabajo y estudio, pero creo que esta es la situacion de la mayoria de los estudiantes en este mundo globalizado y sobre todo de los que vivimos en paises del cuarto o quinto mundo.
Todo lo que hubiese querido es que al momento de embarcarme en esta perdida de tiempo alguien me hubiese dicho la verdad.
Espero que mi experiencia le sirva a alguien mas para no cometer el mismo error.
Que dificil que es encontrar gente honesta en este mundo.
VonHackerLheber, en nuestro país no se trata sólo de deshonestidad sino de supina ignorancia sobre el tema y muy pocas ganas de hacer las cosas bien.
Estamos saturados de ministros "multipropósito", que tanto pueden ser enviados a intervenir una provincia y reemplazar al gobernador de turno, como ser titulares de la UE2000, o hasta ministros de economía.
Creo que recordarás a nuestra comisión pro-pro-pro no sé qué cosa creada bajo el pomposo nombre de "Unidad Ejecutora 2000", por aquél cuento bien contado y mejor interpretado del Y2K, allí trabajé bajo el mando de una de las superministras multipropósito, la misma que tiempo antes había sido interventora en una provincia, y según las "malas lenguas" demasiado cercana al presidente, ese que regaló el país y hasta pagó para que se lo lleven puesto.
El mismo que destruyó el sistema educativo argentino, el innombrable que habita en Chile y pretende volver a gobernarnos.
También recordarás a la otra superministra multipropósito que distribuyó en las escuelas PCs de madera, sí, DE MADERA, "que si bien no eran 'totalmente' funcionales, eran altamente didácticas" (SIC). La misma que impuso sistemas de estudio primarios y secundarios que ya habían fracasado en toda Europa (EGB y Polimodal).
Por último coincido totalmente con tu opinión sobre las carreras universitarias, se quedaron en los tiempos del las válvulas y perdieron el tren de la tecnología.
Hoy mismo, si acepto el puesto que dejé hace años en una universidad argentina, tengo que, por obligación, incluir con todo detalle posible qué es un disquete de 5¼, su vida, "historia, utilidad y rol en el desarrollo de la informática", 8 horas de clase sólo dedicadas al disquete.
Pero, a pesar de todo, y por más que te mates estudiando, cuando te recibas, y título en mano te presentes a una oferta laboral, te espera otra sopresa ingrata.
Lo más probable es que te dejen de lado por un "técnico" o "idóneo", ya habrás notado que en los clasificados de nuestros diarios solicitan: "Ingeniero o técnico...". (da igual, otro desatino propio de nuestras pampas).
Esto es tán ridículo como si un hospital o clínica publicara otro solicitando: "Médico cirujano o enfermero con experiencia...".
Pero no te desanimes, el exterior, a pesar de "El Señor de los Arbustos", aún existe y valoran el conocimiento más que el costo que les significa contratarlo.
Saludos y ánimo, no todo está perdido.
Víctor Hugo
Víctor Hugo
Mi primer contacto con la informática fué en el año 1988, y tuve mi primer PC en 1990. Me he dedicado a investigar el funcionamiento de los sistemas operativos (en aquellos años conocía varias versiones de IBM DOS, MS-DOS, DR-DOS y alguna que otra versión muy precaria de Windows) y por mi interés e ilusión en la materia, y mis dificultades no superadas con los estudios, decidí considerar la informática como salida laboral. Trabajé como codificador, realizando funciones de programador, técnico y demás funciones relacionadas para una empresa, donde aumentó mi interés por la programación. Siete años más tarde me decidí a hacer mi propio proyecto, y he tenido que interrumpirlo muchas veces porque los lenguajes de programación se quedaban obsoletos (bendito dBase III+, que todavía conservo en la actualidad a pesar de sus pocos fallos), no era posible juntar funciones de un lenguaje con otro, o el maravilloso compilador nuevo no ofrecía características para mí muy necesarias que conservaban las versiones anteriores (cosa que también pasa con el "maravilloso" Windows-XP en comparación con Windows-98). Luego salen nuevos lenguajes como Java que te tienes que aprender para programar en internet (he realizado cursos de este lenguaje y no me acuerdo de nada), lenguaje que he rechazado por no resultarme útil, además de que odio la programación orientada a internet a pesar de reconocer que me beneficio de su utilidad cada día. Esa es la informática comercial que tanto desprecio: te obligan a cambiar para actualizarte a una cosa peor. A mis 35 años no veo futuro profesional en la programación, cosa de la que ya era consciente a los pocos años de iniciarme en la programación y que me hizo decidirme por el sector del hardware, y, puesto que me sigue interesando la programación, me dedico a crear los programas que són útiles para mí y desarrollar todas aquellas funciones que se han eliminado de los novedosos lenguajes de programación. Pero a esta edad y con mis características sigue siendo dificil encontrar un buen trabajo y yo, como cualquier otro hijo de vecino, necesito ingresos económicos que puedan garantizar mi felicidad y mi independencia. Una de las funciones que desarrollé hace dos años (Cifrado PSA), me ofreció un resultado tan bueno que decidí registrarla para ganar dinero con ella, ya que la seguridad informática es uno de los sectores que pienso pueden ofrecerme buena cantidad de ingresos económicos. Intento venderla y ganar dinero honradamente antes que se acabe mi trabajo y tenga que tomar decisiones más severas. Otra de las funciones que intento desarrollar y que me resulta de mayor dificultad es la compresión de datos, característica ya imprescindible en todos mis proyectos (así como las macros de dBase y Clipper, encontradas en Power Basic que es muy bueno y un poco limitado respecto a Clipper para otras funciones), y no me planteo continuar con mis proyectos hasta que acabe esta función. Pero mi estándar en programación sigue siendo el mismo: desarrollar aplicaciones que funcionen independientemente sin necesitar ningún elemento externo.
Bueno, después de todo este rollo, la conclusión es la que ya habéis podido imaginar: la informática no es lo que era. Antes se creaba para construir y mejorar, y ahora se crea para limitar las posibilidades del software. Cuando los gastos de mi independencia me lo permitan, compraré Power Basic e intentaré finalizar mis proyectos, ya que nunca he estado muy iluminado para programar ensamblador, que para mí es el rey de todos los lenguajes. Quizá me salga un programa tan bueno y útil que pueda vender para eso, seguir siendo feliz e independiente ... y alimentar mi ilusión con hechos y posibilidades reales que luego aplicaré a nuevos proyectos e ideas. O lo que es lo mismo decir, crear para mejorar, no para destruir.
Me han gustado todos vuestros comentarios, así como el artículo original.
[eb4bgr@yahoo.es]
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