REEDICIÓN - Este artículo fue publicado en Kriptópolis el 22/8/2004
Es muy posible que la noticia no sorprenda a nadie a estas alturas, pero sí puede resultar novedoso que algunos promotores del uso de RFID muestren por fin sus cartas.
Así, un artículo de United Press International nos permite hoy enterarnos de que tras algunas de las intensas -y costosas- investigaciones puestas en marcha para la masiva implantación de identificadores RFID (dirigidas sobre todo a aumentar el alcance y fomentar la ubicuidad de estos dispositivos), se encuentran el Pentágono y el Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos. Al parecer, ambos organismos contemplan RFID como la panacea para sus necesidades de rastreo y espionaje, hasta el punto de considerarla un posible sustitutivo de sus sistemas de videovigilancia...
De hecho, el propio Departamento de Seguridad Interior reconoce estar ya utilizando etiquetas RFID para controlar los camiones de mercancías que atraviesan la frontera con Canadá, tecnología que en un par de meses alcanzará todas las fronteras terrestres. Otro sistema en uso son tarjetas RFID para las personas que atraviesan con frecuencia las fronteras de Estados Unidos. Para el senador Demócrata Patrick Leahy, "los chips RFID son más potentes que la actual tecnología de video vigilancia (...) Son más fiables, 100% automáticos y con más posibilidades de hacerse onmipresentes, por ser significativamente más baratos".
Por tanto, quienes aún se empeñan en querer contemplar RFID sólo como un simple y ventajoso reemplazo de los códigos de barras, y consideran paranoica cualquier sospecha sobre sus más que preocupantes implicaciones sobre nuestra privacidad, disfrutarán leyendo el artículo y sabiendo cómo, bajo los auspicios de un organismo tan "humanitario" como el Pentágono, se trabaja intensivamente en buscar formas de que las etiquetas RFID (cuyo alcance -insistirán aún algunos- no sobrepasa algunos centímetros) sean rastreables incluso desde satélites.
Pero todo -por supuesto- tan sólo para combatir al malo malísimo...