Me llamo Román Ceano y soy el que escribe los textos sobre Enigma. Quería contestar a la pregunta de Papapep porque es muy pertinente y además realizar unos comentarios metodológicos.
En primer lugar quiero agradecer a los lectores su paciencia por los numerosos excursos que contiene el relato y que en un trabajo universtario habrían sido tachados por el tutor. El texto contiene una monografía sobre la máquina Enigma pero no se limita a eso si no que deambula por muchos asuntos periféricos cuyo conocimiento se ha ido estereotipando hasta el punto de variar la perspectiva real de los mismos. Por citar un ejemplo, Polonia era un país nuevo con un ejercito profesional que para nada responde al tópico muy extendido de un país anticuado con un ejercito obsoleto que cargó contra los tanques como Don Quijote contra los molinos. Por el mismo motivo, en el texto se explicarán con bastante detalle las biografías de Turing y Chruchill cuyas imagenes públicas actuales son radicalmente diferentes de las que tenían sus contemporáneos. Así pués estos excursos pretenden situar al lector en la perspectiva de los que vivían como "el presente" cada uno de los momentos descritos.
Con la misma intención, he procurado evitar que el narrador se haga el listo como sucede en muchos libros de divulgación histórica en los que continuamente este aprovecha su punto de vista ventajoso para ir diciendo lo que pasará después. Para que el lector pueda impersonarse en alguien "que estaba allí en ese momento" he intentado poner las cosas una detrás de la otra en el orden en que sucedieron y dándoles la importancia que se le dió cuando eran "el presente". En relación al comentario de Papapep,esto me planteó un problema porqué como es sabido la historia de los ingleses y la de los polacos se superponen en el tiempo. Narrar todos los hechos en estricto orden cronólogico exigía mezclar los dos temas mediante capítulos alternativos. Esto me pareció muy pesado para el lector (y para mi) porque se perdía el efecto dramático de ambos relatos. Así que decidí hacer una excepción. Si fuera una película. mientras los miembros del servicio secreto polaco forcejean en medio de una multitud de refugiados para llegar hasta al puesto de control en la frontera rumana, el plano fundiría lentamente y el ruido se iría apagando (señal inequívoca de una cisura en el tiempo narrativo) trasladandonos al silencio de un aula forrada de madera donde un joven escucha desde el fondo de la sala en compañía de otra media docena de estudiantes, la lección magistral de un cincuentón con aspecto próspero y acento húngaro. Una letras blancas en sobreimposición nos dirían "Cambridge 1934-Cinco años antes...". Pero como esto no es una película y tenemos todo el tiempo del mundo, no hace falta hacer elipsis tan brutales y por ello la segunda parte empieza yendo aún más atrás para que cuando lleguemos al aula sepamos qué está pasando y porqué en cierto sentido se puede decir que en ese momento concreto se plantó la semilla del mundo que vemos hoy en día.
Finalmente, para reforzar el efecto dramático dejamos a los polacos huyendo hacia la frontera. Esto elimina del texto un parte de la historia que ya no volverá a salir y que me gustaría contar ahora. En la frontera rumana, fueron retenidos los militares y se dejó que los civiles (Rejewski, sus dos compañeros y sus familias entre las que habían niños pequeños) tomaran un tren nocturno hacia Bucarest. Es fácil imaginar su estado de ánimo después de lo que habían pasado y una vez su pais había dejado de existir, esta vez quizás para siempre. En Bucarest acudieron a la embajada inglesa donde los despidieron con buenas palabras. Entonces se dirigieron a la embajada francesa donde el responsable de la estación del Deuxieme Bureau los estaba esperando y organizó su evacuación en avión hacia Paris con protección diplomática. Allí fueron recibidos con todos los honores (secretos) y se les propuso formar una estación de descifrado. A mi me resulta admirable que aceptaran en lugar de pedir inmediatamente un billete para los EEUU donde poder empezar una nueva vida, lejos de los horrores de la guerra. Y así termina la primera parte, con los criptoanalistas polacos (a los que pronto se unirían Langer y varios militares) instalados en Vignolles a orillas del Marne, tratando de organizar el descifrado de la nueva Enigma de cinco ruedas. Volverán a aparecer más adelante como parte de la acción aunque vistos desde Inglaterra. También aparecerán en un flash-back de la acción principal motivado por otro problema en el que no me voy a extender pero relacionado con el hecho que es dificil escribir "como un contemporáneo" sobre cosas que eran secretas para los contemporáneos.
Quería agradecer a José Manuel Gomez las horas que se pasa formateando este texto y toda la paciencia desplegada sobre todo al principo de la elaboración cuando mi ignorancia le obligaba a cambiar cosas publicadas a medida que se descubrían errores. El texto actual es fruto de varios años de investigación y puede ser leído con confianza (excepto los errores descubiertos en las formulas por varios lectores por los que aprovecho para pedir excusas) pero no habría existido si José Manuel Gómez no hubiera accedido a publicar los titubeantes textos del otoño del año 2000. También y como es lógico agradezco a los lectores los elogios recibidos que me compensan sobradamente del trabajo de compilación y redacción que no me duele confesar que en algunos momentos se me aparecía como superior a mis fuerzas.
Aclaración estilística
Hola,
Me llamo Román Ceano y soy el que escribe los textos sobre Enigma. Quería contestar a la pregunta de Papapep porque es muy pertinente y además realizar unos comentarios metodológicos.
En primer lugar quiero agradecer a los lectores su paciencia por los numerosos excursos que contiene el relato y que en un trabajo universtario habrían sido tachados por el tutor. El texto contiene una monografía sobre la máquina Enigma pero no se limita a eso si no que deambula por muchos asuntos periféricos cuyo conocimiento se ha ido estereotipando hasta el punto de variar la perspectiva real de los mismos. Por citar un ejemplo, Polonia era un país nuevo con un ejercito profesional que para nada responde al tópico muy extendido de un país anticuado con un ejercito obsoleto que cargó contra los tanques como Don Quijote contra los molinos. Por el mismo motivo, en el texto se explicarán con bastante detalle las biografías de Turing y Chruchill cuyas imagenes públicas actuales son radicalmente diferentes de las que tenían sus contemporáneos. Así pués estos excursos pretenden situar al lector en la perspectiva de los que vivían como "el presente" cada uno de los momentos descritos.
Con la misma intención, he procurado evitar que el narrador se haga el listo como sucede en muchos libros de divulgación histórica en los que continuamente este aprovecha su punto de vista ventajoso para ir diciendo lo que pasará después. Para que el lector pueda impersonarse en alguien "que estaba allí en ese momento" he intentado poner las cosas una detrás de la otra en el orden en que sucedieron y dándoles la importancia que se le dió cuando eran "el presente". En relación al comentario de Papapep,esto me planteó un problema porqué como es sabido la historia de los ingleses y la de los polacos se superponen en el tiempo. Narrar todos los hechos en estricto orden cronólogico exigía mezclar los dos temas mediante capítulos alternativos. Esto me pareció muy pesado para el lector (y para mi) porque se perdía el efecto dramático de ambos relatos. Así que decidí hacer una excepción. Si fuera una película. mientras los miembros del servicio secreto polaco forcejean en medio de una multitud de refugiados para llegar hasta al puesto de control en la frontera rumana, el plano fundiría lentamente y el ruido se iría apagando (señal inequívoca de una cisura en el tiempo narrativo) trasladandonos al silencio de un aula forrada de madera donde un joven escucha desde el fondo de la sala en compañía de otra media docena de estudiantes, la lección magistral de un cincuentón con aspecto próspero y acento húngaro. Una letras blancas en sobreimposición nos dirían "Cambridge 1934-Cinco años antes...". Pero como esto no es una película y tenemos todo el tiempo del mundo, no hace falta hacer elipsis tan brutales y por ello la segunda parte empieza yendo aún más atrás para que cuando lleguemos al aula sepamos qué está pasando y porqué en cierto sentido se puede decir que en ese momento concreto se plantó la semilla del mundo que vemos hoy en día.
Finalmente, para reforzar el efecto dramático dejamos a los polacos huyendo hacia la frontera. Esto elimina del texto un parte de la historia que ya no volverá a salir y que me gustaría contar ahora. En la frontera rumana, fueron retenidos los militares y se dejó que los civiles (Rejewski, sus dos compañeros y sus familias entre las que habían niños pequeños) tomaran un tren nocturno hacia Bucarest. Es fácil imaginar su estado de ánimo después de lo que habían pasado y una vez su pais había dejado de existir, esta vez quizás para siempre. En Bucarest acudieron a la embajada inglesa donde los despidieron con buenas palabras. Entonces se dirigieron a la embajada francesa donde el responsable de la estación del Deuxieme Bureau los estaba esperando y organizó su evacuación en avión hacia Paris con protección diplomática. Allí fueron recibidos con todos los honores (secretos) y se les propuso formar una estación de descifrado. A mi me resulta admirable que aceptaran en lugar de pedir inmediatamente un billete para los EEUU donde poder empezar una nueva vida, lejos de los horrores de la guerra. Y así termina la primera parte, con los criptoanalistas polacos (a los que pronto se unirían Langer y varios militares) instalados en Vignolles a orillas del Marne, tratando de organizar el descifrado de la nueva Enigma de cinco ruedas. Volverán a aparecer más adelante como parte de la acción aunque vistos desde Inglaterra. También aparecerán en un flash-back de la acción principal motivado por otro problema en el que no me voy a extender pero relacionado con el hecho que es dificil escribir "como un contemporáneo" sobre cosas que eran secretas para los contemporáneos.
Quería agradecer a José Manuel Gomez las horas que se pasa formateando este texto y toda la paciencia desplegada sobre todo al principo de la elaboración cuando mi ignorancia le obligaba a cambiar cosas publicadas a medida que se descubrían errores. El texto actual es fruto de varios años de investigación y puede ser leído con confianza (excepto los errores descubiertos en las formulas por varios lectores por los que aprovecho para pedir excusas) pero no habría existido si José Manuel Gómez no hubiera accedido a publicar los titubeantes textos del otoño del año 2000. También y como es lógico agradezco a los lectores los elogios recibidos que me compensan sobradamente del trabajo de compilación y redacción que no me duele confesar que en algunos momentos se me aparecía como superior a mis fuerzas.