"Por casualidad, un día me di cuenta de todo el dinero que me estaban cobrando". Así rememora Israel Ferrer –un joven alicantino que abrió varias empresas pequeñas, cerradas ahora por la crisis– cómo inició su cruzada particular para recuperar las comisiones bancarias que considera abusivas.

De momento, ya le han devuelto unos 600 euros de las más pequeñas (entre 40 y 120 euros), aunque sigue pleiteando para recuperar otros 35.000.

Además de las "exageradas" cuotas por mantenimiento de cuentas, tarjetas y las operaciones corrientes, lo más habitual es sufrir el sablazo por un descubierto. Tal como explica el Banco de España, la entidad solo tiene derecho a cobrar por el gasto que le entrañe reclamar a su cliente que reponga dinero al quedarse en números rojos.

Es decir, lo que le cueste enviarle una carta por correo, por ejemplo. Y si el cliente no ingresa el dinero, le podrá aplicar los intereses de demora semestrales, no al instante y sin avisar, lo más habitual.