Hace más de tres años comentamos en Kriptópolis un trabajo (pdf) que alertaba sobre posibles riesgos de seguridad en marcapasos y desfibriladores implantables. En concreto, existía el riesgo de que un atacante fuera capaz de provocar una descarga eléctrica al corazón del portador de uno de estos dispositivos, que reciben más de 300.000 nuevos pacientes cada año.

Pues bien; este verano la prensa médica informaba sobre la creación (pdf) de un sistema de enmascaramiento por interferencia (jamming) que se encarga además del cifrado y autenticación para permitir el acceso inalámbrico exclusivamente a los usuarios legítimos...

El nuevo dispositivo de camuflaje irá totalmente aparte del propio marcapasos (quizás en forma de pulsera o colgante) para que también pueda utilizarse con aparatos ya implantados. En situaciones de emergencia bastaría retirar el dispositivo que hace de escudo protector para poder acceder por radio al propio aparato. Por otro lado el cifrado resulta muy complicado de implantar dentro de los propios marcapasos.