"Esta es una historia sobre la doble moral de las empresas de la información, que hacen campañas para "luchar contra la piratería" pero, cuando son ellas los "piratas", miran hacia otro lado."
--Mercè Molist, colaboradora habitual de El País.
Contemplo con estupefacción el artículo que publica hoy el abogado Pedro J. Canut, donde denuncia cómo dos trabajos, nacidos en Kriptópolis para ser libres, han acabado en lugares mucho más restrictivos.
¿Tendré acaso que acabar dando la razón a Román Ceano y aplicar a todo Kriptópolis la licencia que él eligió para Enigma...?
Y es que, ante episodios tan lamentables como éste, yo también me pregunto -con Mercè- si "llevo años haciendo el tonto con una licencia de la Señorita Pepis", y concluyo, también con ella:
"Si los derechos de autor son sagrados, que lo sean para tod@s, o se rompe la baraja."
Tampoco es nuevo
Saturiano18 Octubre 2006 - 9:09am
Hace años que hay quien gana una millonada envolviendo sistemas GNU/Linux en papel celofán.
a cabalgar
dobroide17 Octubre 2006 - 9:50pm
Mirando en mi bola de cristal veo que a medida que crezcan los contenidos libres crecerá la piratería empresarial (quizás mejor llamarle apropiación indebida, o privatización de lo público, no se). Es la primera fase en la que no pasa casi nada, unos cuantos sofocones que nos llevaremos los de la señorita pepis, y ya está.
Pero imagino también una segunda fase, en la que la masa de contenidos libres de calidad llega a ser tan monstruosamente enorme que pulveriza a los contenidos restringidos y manipulados. Hasta que llegue ese día hay que seguir liberando escritos, música, imágenes, etc.
Ríe mejor quien ríe el último, y ¿no es para partirse la caja de risa cuando ves a la TV o El País tomando contenidos de Internet? Sólo se copia aquello que uno no tiene, ni sabe hacer o crear. Así que no te desanimes y tira pa' lante!