Básicamente, un DDoS sólo puede provocar la caída de la web, nada más. Dependiendo del tipo de web esto puede ser una catástrofe o no. Si la web genera dinero (venta online, publicidad), el propietario deja de ganar dinero mientras esa web está caída. Imaginaos las pérdidas que puede llegar a tener Amazon, por ejemplo, si su página está caída durante un día.
Pero, ¿qué pasa cuando la página es simplemente informativa, como pueden ser las de instituciones públicas? La verdad es que no pasa mucho. La institución no depende de la web para funcionar. En su lugar se suelen usar redes internas que no están accesibles desde Internet, sólo desde dentro de la propia institución, por lo que no se ven afectadas por el ataque. Lo único que ocurre es que el que quiera ver alguna información de esa página tendrá que esperarse un rato a que esté disponible.
Esto me lleva inevitablemente a hacerme la siguiente pregunta: ¿sirven los DDoS como medio de protesta? La respuesta depende de la persona, pero yo tengo mi postura bastante clara: no sirven.
Me gustaría conocer vuestra opinión, pero la mía coincide con la del autor: no sirven. Como -también en mi opinión- no sirven los manifiestos, las recogidas virtuales de firmas, etc. Mariconadas, las justas.
"Entonces, ¿qué propones?", dirá alguno. Bueno; digamos que lo que yo propondría... no es publicable.