Estados Unidos, un país donde día sí y día también se pierden miles (y a veces millones) de datos sin cifrar y se ordenan interceptaciones de comunicaciones electrónicas a diestro y siniestro, parece cada vez más lejos de resultar un modelo a seguir, al menos en cuanto a la preocupación de los organismos oficiales por la seguridad y la privacidad se refiere.
La guinda del pastel (de momento) la pone hoy un artículo en The Washington Post que revela cómo la Casa Blanca "reciclaba" las cintas donde registraba los mensajes de e-mail recibidos y enviados a base de sobreescribirlas una y otra vez, lo que conllevaba la desaparición de los mensajes anteriores.
Tan sorprendente práctica se mantuvo entre 2001 y 2003, es decir, los años iniciales de la presidencia de George W. Bush, en los que su administración enfrentó muchos de los asuntos más espinosos, guerra de Irak incluida.
Tampoco olvidemos que en España ya tuvimos lo nuestro y no parece que estemos como para dar consejos a nadie.
En definitiva: ¿Leyes de registro de las comunicaciones? Sí, pero para los demás, que mis datos comprometidos ya los "reciclo" yo...