Desvelado el misterio de las impresoras chivatas, os presentamos el último grito en cacharros para el espionaje informático.
Se trata de KeyGhost SX, un curioso artefacto, del tamaño y la inofensiva apariencia de un adaptador que, conectado entre el PC y el teclado, registrará en su memoria flash (de hasta 2 MB) todo lo que el confiado usuario teclee, hasta un máximo de dos millones de pulsaciones. Y, para que no falte nada, con cifrado de 128 bit del fichero de registro...
Ya, pero ¿y si el usuario es un listillo y desconfía del sospechoso cachirulo que pende del cable?. No hay problema. La misma casa comercializa también KeyGhost Security Keyboard, un teclado de apariencia normal y corriente (y, para colmo de males, independiente del sistema operativo), que lleva escondido en su interior el mismo dispositivo espía...
Por mucho que algunos se empeñen en controlar Internet, parece que cada vez lo van a tener más difícil. Y para muestra un botón: esta gente ha instalado lo que denomina primer servidor web público del mundo instalado en una consola portátil PSP.
El veterano programa de cifrado PGP estará disponible antes de fin de año como opción para los dispositivos Blackberry, proporcionando a sus usuarios cifrado y descifrado de correo electrónicos, firma digital y servicios de verificación.
De vez en cuando recibimos consultas sobre sistemas telefónicos anti-escucha. La solución que hoy presentamos viene de cerca, de Alemania, donde Cryptophone [1] fabrica cuatro modelos diferentes [2]: un terminal de sobremesa, un móvil GSM tribanda, un móvil GSM + satélite y un modelo portátil tipo PDA.
A medida que crece el parque de teléfonos móviles, aumentan las posibilidades de perderlo o que te lo sustraigan. Como todos sabemos, basta llamar a determinado número de la compañía telefónica para anular el terminal perdido. Pero, ¿qué ocurre con los datos personales almacenados en su memoria?
Aeronix tiene en el mercado el Zipit, un dispositivo portátil pensado para niños que incluye mensajería instantánea.
(El Semanal Digital.-) El ´man nen dokei´ sólo mide 60 centímetros de alto y pesa 38 kilos, pero ha dado muchos quebraderos de cabeza a decenas de investigadores. Se trata de un complejo reloj concebido en Japón en 1851 y cuyo mecanismo ha sido por fin comprendido.