Aire fresco para la blogsfera

"¡Luz, más luz!"
(Goethe)

Atrás quedaron los viejos tiempos en que para editar un sitio web había que teclear HTML a destajo. Y no seré yo quien los eche en falta. Por suerte hoy, en cinco minutos, cualquiera puede disponer de un sitio web. Alojamiento gratuito, estética lograda y un montón de servicios que antaño costaba semanas configurar. Incluso ingresos por publicidad casi desde las primeras visitas. ¡Un sueño!

A este tipo de webs se les conoce como weblogs (o blogs), y al conjunto como blogsfera, entre otras denominaciones. Su eclosión constituye en sí misma un fenómeno digno de estudio, e incluso de admiración, en la medida en que ha posibilitado que cualquier persona deje de ser mero consumidor pasivo de información y se convierta en emisor de la misma. Nunca antes la comunicación había estado tan al alcance de cualquiera...

Sin embargo, nada es tan bonito como parece. Si bien cierto es que cualquiera puede publicar, también lo es que la mayoría lo harán sólo para sí mismos, o, los más afortunados, para un reducido círculo de allegados. En principio esto tampoco debería resultar un gran inconveniente... de no ser porque resulta tremendamente aburrido.

No nos engañemos. La creación de contenidos es un trabajo duro, y si carece de un destinatario con el que interactuar, pronto empiezan a flaquear las fuerzas y el proyecto muere.

Por eso, en la práctica, la blogsfera resulta bastante diferente de su modelo ideal. Sin ir más lejos, en nuestro país son apenas dos docenas de weblogs los que "cortan el bacalao". Es fácil saber cuáles son, porque practican una endogamia tan enfermiza que generalmente sólo se citan y enlazan entre sí y para sí. De hecho -y es de agradecer- si visitas uno de la camarilla los visitas todos, porque unos remiten indefectiblemente a los otros, como si de verdad fueran la única fuente fiable.

No quiero extenderme en detalles, pero la blogsfera española apesta a cerrado. Un poco de apertura no le vendría nada mal, y por suerte existen miles de sitios (muchos de ellos iguales y mejores que los que ahora mismo configuran el cansino ouroboros español) esperando salir a la luz. En mis registros de referrers nunca son los primeros; hay que pasar varias páginas para encontrarlos, pero el esfuerzo suele merecer la pena. Si no les damos algo de oxígeno ahora, muchas de estas joyas morirán de inanición o aburrimiento.

No es fácil dar a conocer a la Red un trabajo digno. Muchos creadores de contenidos sólo andan sobrados de ingenio, ilusión y talento, pero carecen de medios y contactos para promocionarse. Quizás un simple empujón bastaría. ¿Por qué no vamos a dárselo?

Desde este momento pongo a vuestra disposición la portada de Kriptópolis. Cada semana seleccionaré, de entre las propuestas que me lleguen, aquellos weblogs que me parezcan especialmente dignos de atención. No hace falta que traten sobre seguridad, ni mucho menos. Los seleccionados disfrutarán unos días de una mención en la portada de Kriptópolis como "weblogs recomendados".

Espero que nuestros lectores secunden la iniciativa siguiendo los enlaces propuestos, y difundiendo esta oportunidad entre sus contactos "blogeros". Unos y otros podrán remitir candidaturas a través de nuestro formulario de contacto, mencionando como asunto "weblog" e incluyendo cualquier dato que quieran destacar sobre el sitio. Apuesto a que no van a caber todos, ni sería lógico que eso ocurriera. Habrá que seleccionar, y el criterio será -a la fuerza- subjetivo, personal y seguramente injusto, pero espero acertar al menos en algún caso. Y quién sabe: si la acogida es buena, a lo mejor acabamos realizando algún tipo de votación entre nuestros lectores para que elijan su favorito.

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La blogocosa adolece de atomización. Prefiero el concepto "Kritópolis" donde escriben varios.

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Kriptópolis, 21 de noviembre de 2008.

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